
¿Dónde está la plata?

La pregunta de dónde está la plata la traigo en estas notas, porque hace parte del manejo que se le da a los presupuestos públicos por administradores y ordenadores del gasto que desconocen lo que es esta herramienta, sus componentes y el destino que tienen. Cuando inician sus mandatos, hacen la consabida pregunta y no encuentran la plata, esperando que esté libre para disponer de ella sin restricciones.
El dinero trasciende lo meramente económico para abarcar casi todas las relaciones sociales, empezando por el campo laboral y el afán de las personas por obtenerlo, de lo cual depende en gran parte el tipo de organización social imperante y los afanes por reclamar tratos e igualdad de derechos que en el fondo están cruzados por ese “concepto” de la plata. Por razones históricas se le dice plata al dinero, porque las monedas estaban acuñadas en plata y oro, las cuales resultaban muy caras, escasas y pesadas para andar circulando de mano en mano, aunque no solo representaban valor, sino que intrínsecamente tenían valor, equivalente al tiempo de trabajo requerido para obtener un gramo de uno de estos metales, comparado con el trabajo encerrado en el resto de los bienes y servicios. Ahora, con relación a la decepción inicial de los administradores del presupuesto público por no encontrarlo libre, sin deudas y en un solo “cajón” para disponerlo a sus “anchas”, viene el tema de la ejecución que debe hacerse de acuerdo con la normatividad vigente que dice de rentas de destinación específica, salud, educación, agua potable y saneamiento básico y el caso de las regalías, donde parte de los que no van a nómina, deben someterse a la contratación estatal con reglas en términos de mínimas cuantías, contratación directa y licitación. Respecto de estos trámites, los administradores prefieren la contratación directa para eludir requisitos y adjudicar los contratos a sus “allegados” o afines, además de utilizar los convenios interadministrativos y evitar la licitación pública o amañarla a determinados proponentes, que fue el expediente utilizado por la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres, Ungrd, y los casos recientes de la Asociación Regional de Municipios del Caribe, Aremca y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Aunap. Lo grave de este proceder es que se hace adrede, con conocimiento de violación de las normas bajo la concepción de que hay que hacerle el esquince, quite o “adecuarlas” para tomar la plata en beneficio propio, sus áulicos y adeptos y destruir el sistema, sin considerar que este es el que genera la riqueza y los recursos que llegan al presupuesto. Así la plata se acaba y no cumple su cometido.