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Opinión

Diálogo entre libro y lector

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
1 de agosto de 2023

En la lectura reside el destino. La conexión entre lector y libro es impredecible, influenciada por experiencias personales y el contexto. La concentración es clave.

Por José Arturo Ealo Gaviria En cada palabra reside el destino. Es una ventura de reflexión colectiva integrada por las artes, donde leer equivale a percibir, a descifrar. Los textos que nos reforman desde cierto punto, pueden ser históricos y formales. La novela policíaca, la noticia ligera, lo fugaz puede hacer irrupción en nuestra conciencia y huir a lo más profundo de nosotros. La guía de lo esencial varía de un individuo a otro. Hay en la juventud obras maestras que pueden ser confusas más tarde. Existen libros que de pronto son redescubiertos en la escena literaria o en la vida privada. La química del gusto, de la ofuscación, del desdén, es casi tan extraña e incomprensible como la creación estética. Personas muy cercanas entre sí por sus orígenes, por su cariz de sensibilidad y por su ideología pueden adorar el libro que se detesta, pueden juzgar cursi lo que se considera una obra maestra. El poeta, crítico y filósofo inglés, Samuel Taylor Coleridge hablaba de "átomos ganchudos" de la conciencia, que se mezclan de manera imprevisible. El dramaturgo, novelista y poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe hacía alusión a las "afinidades electivas". Pero no son más que imágenes. Las complicidades entre el autor y el lector, entre el libro y la lectura que hacemos de él, son tan imprevisibles, tan vulnerables al cambio y están muy arraigadas como las del eros. La paradoja del eco vivificador entre el libro y el lector, del intercambio vital hecho de confianza recíproca, necesita de ciertas condiciones históricas y sociales. "El acto clásico de la lectura", requiere unas condiciones de silencio, de intimidad, de cultura literaria y de concentración. Faltando ellas, una lectura sería, una respuesta a los libros que sea también "responsabilidad" no es realista. Leer, en el verdadero sentido del término, una página de Kant, un poema del italiano Leopardi, un capítulo del novelista y crítico francés Marcel Proust, es tener acceso a los espacios del silencio, a las salvaguardias de la intimidad, a un determinado nivel de formación lingüística e histórica anterior. Es tener libre acceso a útiles de comprensión como diccionarios, gramáticas, obras de alcance histórico y crítico. Desde la biblioteca de Alejandría hasta la celda de san Jerónimo, la torre de Montaigne o el despacho de Karl Marx en el British Museum, las artes de la concentración —lo que Melabranche definía como "la piedad natural del alma"— han tenido siempre una importancia esencial en la vida del libro.