
Detrás de los camerinos: amenaza de constituyente, violencia y falsa paz

En medio de la euforia futbolística, la reforma constitucional de Petro amenaza la democracia. Su agenda populista busca legitimar terroristas y socavar libertades, advierten analistas.
Por Silverio José Herrera Caraballo En medio de la euforia futbolística que embarga al país, es crucial no perder de vista los acontecimientos políticos que buscan socavar los cimientos de nuestra democracia. La propuesta de reforma constitucional del gobierno de Petro no solo constituye una amenaza a la estabilidad institucional, sino que también revela una peligrosa intención de legitimar a los terroristas bajo la falacia de alcanzar una paz ficticia. Detrás de discursos populistas y promesas vacías de progreso se esconde una agenda política que pretende socavar las libertades individuales y concentrar el poder en manos de unos pocos. La convocatoria a una constituyente sin un consenso amplio ni un mandato claro del pueblo es un claro intento de imponer una agenda ideológica radical que busca perpetuarse en el poder a costa de la democracia y el Estado de Derecho. La pretensión de legitimar a grupos armados al margen de la ley bajo la excusa de buscar la reconciliación nacional es un insulto a las víctimas del conflicto armado y una afrenta a la memoria de quienes han sufrido las atrocidades cometidas por estos grupos. No podemos permitir que se borre la línea entre víctimas y victimarios en aras de una supuesta reconciliación que solo beneficia a aquellos que buscan perpetuar la violencia y el terror. En tiempos turbulentos como los que vivimos, es fundamental mantenernos alerta y no caer en las trampas del populismo y la demagogia. Debemos defender nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestros valores frente a aquellos que buscan socavarlos en aras de sus intereses personales. Solo así podremos construir un futuro basado en la justicia, la libertad y la verdadera paz. Finalizó un segundo semestre entre tormentas y tsunamis, amenazas de convocatoria a una asamblea nacional constituyente, remezón en el gabinete ministerial, relevo en la cúpula militar, recrudecimiento de la violencia en el Cauca, descubrimiento de más casos de corrupción, todo bajo el mismo momento de alegría que vivimos por la Copa América y la excelente participación del Combinado Nacional, dentro de todo lo anterior, en el mundo judicial también suceden hechos que generan expectativa, como lo es el relevo del fiscal Burgos en el caso de Nicolás Petro, el silencio de la Fiscal General o su estado de convidada de piedra ante los procesos de corrupción que se adelantan alrededor del mismo caso y de los tan sonados escándalos de la Ungrd, que hoy por hoy tienen varios apéndices. Se acerca el día "D", el 20 de julio, vienen los cambios en las presidencias de Cámara y Senado (luego de una nefasta y controvertida campaña de los salientes) Ya el recientemente nombrado Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, está haciendo lo que más sabe hacer, empezó el coqueteo a los partidos en la búsqueda de lograr tener bajo la solapa a quienes llegarán a esos cargos, con el interés marcado que sean aprobadas las reformas del gobierno. Por su parte, el Presidente viajero intergaláctico participó recientemente en el Consejo de Seguridad de la ONU donde nuevamente hizo lo suyo, llegó a hablar mal de Colombia, demostrando nuevamente que le ha quedado grande la dignidad que hoy ocupa. Ha pedido esta vez a la ONU configurar una misión internacional de apoyo para las investigaciones de los homicidios de los firmantes de paz. ¿Acaso ahora también desconfía o no cree en las capacidades de la muda? Entiéndase su Fiscal General, entonces: ¿Qué es lo que hace este señor por el colombiano de bien? Por el decente, el empresario trabajador, por nuestros deportistas. La respuesta es, nada. Todas sus salidas son para abogar por quienes tanto daño le ha hecho a nuestro país. Por sus amigos los grupos terroristas. Su afán de reformar la constitución actual. Pese a que todos los versados, expertos constitucionalistas del país, han manifestado su inconveniencia absoluta, solo tiene un motivo. Darle a él las facultades que quiere para volver trizas la democracia e institucionalidad del país. Nada más.