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Opinión

Deterioro súbito: ACV

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
18 de agosto de 2025

En plena entrevista televisiva, el primer ministro de Inversiones Públicas de Serbia, Darko Glisic, sufrió un accidente cerebrovascular. Cuentan los periodistas que, de manera súbita, empezó a tartamudear y a mostrar signos evidentes de desorientación. Le preguntaron cómo se sentía y no respondió. Interrumpieron la señal y la emisión. El funcionario perdió el conocimiento, fue llevado a un hospital público, lo reanimaron y luego lo operaron. Tenía 52 años y, según informan, se encuentra en estado muy grave.

Esta es la realidad de los accidentes cerebrovasculares, los cuales, según la OMS, representan el 6,6 % de todas las muertes en Colombia. Se calcula que hay 45.000 casos al año y, de estos, fallecen 16.000 personas por esta causa. Aproximadamente 35 muertes por cada 100.000 habitantes constituyen un motivo de gran preocupación. Lo triste es que el 80 % de estas lesiones se pueden prevenir si nos enfocamos en controlar los factores de riesgo. Su detección es relativamente simple: rostro torcido, dificultades para hablar, falta de comprensión de lo que se le dice, debilidad en un brazo o una pierna, pérdida de visión y, en los casos más dramáticos, convulsiones e inconsciencia. Señalemos algunos de los factores de riesgo. La hipertensión arterial es el principal. Una dieta baja en sal, el ejercicio habitual y la toma de medicamentos ayudan a controlarla. También contribuyen el abandono del tabaco y la disminución del consumo de alcohol. Estas personas deben evitar las situaciones de estrés, pues en tales circunstancias se puede inducir un alza irreparable de las cifras tensionales. Las guías, en general, recomiendan la toma de la presión arterial durante cuatro semanas, dos veces a la semana. Debemos llamar la atención sobre el sedentarismo y la falta de ejercicio regular. Se aconseja realizar 150 minutos de actividad física a la semana —lo que reduce el riesgo de ACV— y combinarlo con una dieta saludable. El sobrepeso aumenta el peligro y predispone a la diabetes mellitus, lo que constituye un entorno favorable para el derrame cerebral. Se asocia además con la dislipidemia, la cual es un factor sumatorio en estas lesiones. Existen lesiones vasculares congénitas que pueden pasar desapercibidas durante varios años hasta que un día se manifiestan: se rompen y producen una hemorragia intracerebral. Hablamos de los aneurismas intracraneales y de las malformaciones arteriovenosas. Estas últimas se presentan en pacientes jóvenes, mientras que los aneurismas son más frecuentes en mayores de 50 años. Es fundamental conocer los antecedentes familiares, pues la historia integral del paciente es parte esencial de la información clínica que debemos valorar.