
Desprestigiado

Este sábado, el Congreso colombiano inicia un nuevo periodo legislativo marcado por escándalos y corrupción. La falta de control político y la pérdida de confianza ciudadana exigen un cambio urgente.
Este sábado 20 de julio inicia un nuevo período legislativo en el Congreso de la República, el tercero de los cuatro para los que fueron elegidos senadores y representantes a la Cámara. Han sido dos años llenos de polémicas y escándalos, de los que no han escapado los presidentes de las dos corporaciones, quienes están en el ojo del huracán por las presuntas 'coimas' que habrían recibido para tramitar proyectos del Ejecutivo. Muchos congresistas olvidaron que una de sus funciones es la de ejercer el control político desde sus curules y por el contrario se apartaron de ese contrapeso de poderes que requieren las democracias. Los congresistas deben hacer un pare en el camino e intentar recuperar gran parte de la confianza que los colombianos siguen perdiendo en ellos, por las actuaciones indebidas de un grupo importante de sus integrantes. Si bien existen voces decentes y prudentes, los embrollos de sus colegas opacan esas visiones de país que se lanzan desde esos sectores, que semana tras semana saltan de escándalo a otro. Toda una absoluta vergüenza. El Congreso raya con la indignidad de su magistratura y los recientes hechos de corrupción denunciados por la prensa ratifican que cada vez cae más bajo. Para 'variar' congresistas cordobeses inmersos en los escándalos.