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Opinión

Despeñadero fiscal en Colombia

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
27 de julio de 2026

Nuestro presidente Abelardo de la Espriella recibirá colombiana con crisis fiscal sin precedentes en la historia republicana.

Colombia enfrenta uno de los momentos fiscales más delicados de su historia reciente. La decisión del gobierno de Gustavo Petro de apartarse de la regla fiscal ha encendido las alarmas de economistas, calificadoras de riesgo y del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), que ha advertido sobre el deterioro de las finanzas públicas y el creciente peso de la deuda sobre el futuro del país. El déficit fiscal alcanzó cerca del 6,8 % del PIB en 2024, mientras la deuda pública se aproximó al 60 % del PIB, alejándose del ancla de sostenibilidad fijada en 55 %. El propio Carfha señalado que la situación exige un ajuste de decenas de billones de pesos para recuperar el equilibrio de las cuentas nacionales. A ello se suma la caída de los ingresos extraordinarios provenientes de Ecopetrol. Los excedentes transferidos por la empresa al Estado disminuyeron de manera importante, reduciendo una de las principales fuentes de financiación del Gobierno Nacional. Mientras tanto, numerosos ministerios y entidades públicas han sido objeto de cuestionamientos por baja ejecución presupuestal, improvisación administrativa y frecuentes cambios de ministros. Estas críticas han alimentado el debate sobre la capacidad técnica del Gobierno para enfrentar la crisis fiscal. También se han presentado controversias por nombramientos de algunos funcionarios cuya idoneidad ha sido discutida públicamente, aunque esas situaciones no pueden generalizarse a toda la administración. La consecuencia es un Estado con menor margen para invertir en infraestructura, salud, educación y seguridad, debido al creciente costo del servicio de la deuda. Cuando una mayor proporción del presupuesto se destina al pago de intereses, disminuyen los recursos disponibles para atender las necesidades de los colombianos. Recuperar la confianza exige disciplina fiscal, austeridad, transparencia y equipos técnicos capaces de reconstruir la credibilidad institucional. Sin estabilidad en las finanzas públicas, el crecimiento económico, la inversión y el bienestar social seguirán enfrentando serios obstáculos. La historia demuestra que ningún país prospera de manera sostenible cuando el gasto supera de forma permanente su capacidad de generar ingresos.