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Opinión

Desorden social deliberado

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
22 de mayo de 2025

El autor reflexiona sobre el cambio social en Colombia, marcado por la tecnología, la violencia y la crisis política. Analiza cómo el gobierno utiliza el caos para perpetuarse en el poder.

Por Fernando Negrete Montes Para los que pasamos de 50 años y que en cierta forma se agota el tanque de combustible de la esperanza de vida, mirando en retrospectiva observamos los cambios ocurridos como testigos del paso de una sociedad rural a otra mayoritariamente urbana, cuyo puente es el desarrollo tecnológico que afectó la forma de pensar que veía en el esfuerzo y la superación, los caminos para acceder a las cosas y granjearse su propio destino, sin golpear a los demás y reconocerles sus capacidades para triunfar. Este era el camino aceptado y enseñado en el hogar y la escuela para que cuando llegara el reemplazo generacional, siguieran cultivando esos valores que debían reemplazar a los partidos y grupos tradicionales que gobernaron al país de forma cerrada y que la Constitución de 1991 recogió en gran parte de su contenido, al cual pronto se adaptó el país político, a la manera como se deja un viejo vehículo para subirse en uno nuevo con las mañas o resabios del viejo conductor. De igual forma se vivió la génesis y desarrollo de la economía ilegal representada en el narcotráfico y su impacto en el tejido social, que vinculó contingentes de jóvenes en sus redes desatando una violencia sicarial que puso en ascuas al país y que en el enfrentamiento con los gobiernos de la época, atizó la violencia parecida a la que hoy se vive con el enfrentamiento entre grupos guerrilleros, bandas criminales, extorsiones, secuestros, desplazamientos y atentados contra la fuerza pública y explosivos contra la ciudadanía. En este punto se observa como los extremos se unen en el uso de la fuerza contra lo que se oponga a sus planes, porque lo que hay en el fondo es la defensa de las economías ilegales y de un gobierno que poco le importa si el orden público y social está alterado o no, porque su estrategia es mantener a la gente en la calle, así sea contra el mismo porque eso le garantiza su vigencia. Escándalo tras escándalo, es el combustible que alimenta su accionar, asunto que se veía como un absurdo, pero sin importar que la gente no tenga salud, que los créditos para los estudiantes se hayan cerrado, que el Programa de Alimentación Escolar este desfinanciado y que los proyectos de las regiones estén paralizados, esa es su idea, que el caos se tome el país y lanzar al candidato que prolongue en el tiempo el desastre. Y mientras el país nacional, trabajadores, empleados, desempleados, amas de casa, estudiantes, ciudadanos independientes y dependientes, micros, pequeños, medianos y grandes empresarios, informales, médicos, profesores, ven como se desbarata Colombia y buscan acuerdos para salir de este caos, el gobierno se acoraza más y sigue lanzando voladores para que todos salgamos en estampida y en ese tierrero, "ganancia de pescadores".