
Desigualdad social, migración y pobreza

Las migraciones globales reflejan una creciente desigualdad y pobreza, exacerbadas por la inseguridad y la falta de oportunidades. El drama se vive en varios continentes, como África y Latinoamérica.
Por Samuel Morales Turizo Las carencias de la humanidad se han venido acrecentando en todos los continentes, las migraciones de África a Europa, de Centroamérica a Estados Unidos, de Venezuela al Sur del Continente, de África y Asia hacia todos los lugares del mundo que ostentan mejor estándar de vida. La desigualdad y la pobreza en sus lugares de origen aunada a la falta de seguridad física (el estado no puede proteger a todos los ciudadanos) y deficiencia en la atención médica por saturación (flujo de migrantes) han creado en Latinoamérica, con más énfasis en Colombia y en el mundo, un caótico cuadro de desigualdad social, parece ser a nivel continental. En Sudáfrica, especialmente en Johannesburgo, la capital financiera, los migrantes irregulares africanos han sido atacados por sudafricanos, la razón de los ataques según los expertos, parece estar en la desigualdad social, la pobreza y la falta de oportunidades. En ese estado los migrantes son vistos como una competencia por la escasez de empleo. La humanidad no ha tenido compasión con los migrantes. Últimamente los medios de comunicación del planeta han mostrado por televisión donde aparecen: niños, hombres, mujeres, ancianos con carteles que dicen: "No somos animales". Caminando hasta el agotamiento, cientos de migrantes africanos ingresan cada día a Libia, tras ser abandonados en la frontera, en pleno desierto por las autoridades tunecinas en la frontera con Libia, viven miseramente en medio de altas temperaturas, sin agua, cerca del puesto fronterizo. Un ejemplo notorio de miseria es Bangladesh, este país surasiático es uno de los más pobres del planeta, en el que más de un tercio de la población vive con un dólar al día, considerado el umbral de la extrema pobreza, es decir la gente pobre no tiene oportunidades solo ellos piensan en la ilegalidad. Muchos analistas están convencidos que la mejor forma de aliviar el hambre en la tierra es la educación. La humanidad no ha tenido compasión con los migrantes. Evidentemente el 11 por ciento de la población mundial está desnutrida, según el Informe de Ciencias y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (Ipbes). De acuerdo con el departamento de política agrícola de la Fundación Heinrich Boll: hoy la mitad de los 800 millones de personas que sufren hambre en el mundo son pequeños agricultores.