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Opinión

Desgaste innecesario

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
20 de junio de 2024

En Colombia, las mociones de censura a ministros han fracasado pese a ser un mecanismo de control político. Desde 1991, ninguna ha prosperado, evidenciando su ineficacia.

Para aprobar la moción de censura a un ministro se necesita la mitad más uno de los votos en Cámara o Senado. Las mociones de censura en Colombia han sido un absoluto fracaso, pese a que es un instrumento de control político a los gobiernos de turno. Se creó en 1991 como el peso y contrapeso de la rama legislativa con la ejecutiva, pero todo ha sido en vano y los debates realizados a ministros han fallado en su intención de buscar responsables en actuaciones cuestionadas de funcionarios que no cumplen con sus obligaciones en beneficio del país. Las recientes mociones de censura contra los ministros de Salud y Defensa se convirtieron en una señal más de lo inocuo de este procedimiento cuando hay asuntos de tanto interés como la salud y la seguridad de los colombianos. A lo largo de sus 34 años de implementación ha sido imposible censurar a un ministro, en algunos casos estos renunciaron cuando vieron en peligro la continuidad en sus cargos y en otros, los gobiernos se valen de sus aliados en el Congreso para impedir la caída de uno de los suyos. En Colombia será muy difícil que por esa vía se logre hallar responsabilidades y tal como quedó planteado este instrumento en la Constitución de 1991, todo está dado para que una crisis no sea superada con la salida de un miembro del gabinete presidencial, por eso se ha planteado, incluso, acabar con una figura que representa un desgaste tanto para un Gobierno como para el Congreso.