
Desatinos educativos

Es un lugar común decir que el futuro de una sociedad está en la educación de sus niños y jóvenes, pero esto suele asimilarse a una mera instrucción, sin mencionar la calidad de la formación, que tiene otras implicaciones intelectuales, académicas y éticas.
Es un lugar común decir que el futuro de una sociedad está en la educación de sus niños y jóvenes, pero esto suele asimilarse a una mera instrucción, sin mencionar la calidad de la formación, que tiene otras implicaciones intelectuales, académicas y éticas. Por eso, cuando se afirma que la universidad está para servirles a los estudiantes, se está cometiendo un desatino, porque ella existe es para contribuir a su formación integral, lo que implica, de parte del alumno, una actitud vocacional y una disciplina de estudio y de análisis permanente. Se habla del derecho a la educación, pero este se confunde con la posibilidad de matricularse, sin hacer alusión al derecho al conocimiento, que requiere el esfuerzo del estudiante. Algunos informes sobre el tema coinciden en que el resultado del proceso universitario depende un 50% del alumno, 30% de los profesores, 10% de lo que se aprende en el núcleo familiar y 10% de la interacción con los compañeros y el entorno social, teniendo en cuenta que el docente no es más que un ejemplo, una actitud, un criterio y una experiencia. El aprendizaje no es un acto de absorción pasiva, sino de incansable búsqueda. En Colombia, desde que se proclamó, por parte del ministerio del ramo, la promoción automática en los niveles escolares, se sembró la semilla de la precariedad académica. ¿Cómo es posible que dicho ministerio avale la evaluación de los docentes por parte de los estudiantes, si ellos suelen calificar de acuerdo con sus resultados en la respectiva asignatura y según el nivel de requerimientos del profesor? ¿Cómo es posible que a los docentes se los evalúe según la mortalidad académica, cuando es sabido que hay disciplinas más complejas que otras y estudiantes mejores que otros? Y, finalmente, ¿de dónde habrá salido el esperpento de que los resultados de las pruebas Saber Pro se deben a los profesores y no a la capacidad cognitiva del alumno, a su solvencia para plantear juicios críticos, deducciones atinadas e inferencias, y para concebir razonamientos lógicos? A pensar no se enseña, eso hay que aprenderlo. Mientras el ministerio del ramo insista en solicitar informes burocráticos que se asimilan a lo académico, mientras se omita la idiosincrasia juvenil y se considere que las exigencias son una fuente de desajustes emocionales en los adolescentes, el país seguirá andando en la oscuridad y el futuro carecerá de decoro y de altura de pensamiento. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.