
Depresion Momposina, Cara de Gato Insensatez humana, corrupción (III)

Las inundaciones de La Mojana exigen soluciones urgentes: reeducación comunitaria, reubicación de habitantes, y capacitación empresarial. La corrupción, con contratos millonarios, agravó la crisis.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Establecidas las causas de las inundaciones de La Mojana en dos entregas anteriores corresponde ahora señalar las posibles soluciones y las consecuencias de los errores. Lo primero es desarrollar un programa, con la participación de todos los entes nacionales que tienen que ver con el asunto y con ayuda internacional, para reeducar a las comunidades de la Mojana sobre la manera como se debe utilizar racionalmente ese espejo de agua. Un programa que sobre todo les haga conciencia que el agua no es su enemigo sino al contrario, una infinita fuente de riqueza que deben aprender a explotar con grandes proyectos a través de empresas comunitarias para producir alimentos del agua que se vendan al mundo. En segundo lugar, reubicar mediante un ambicioso programa de asentamiento rural a todos los habitantes afectados, hoy bajo el agua, hacia zonas seguras no inundables mediante la entrega de predios rurales comprados por el gobierno y construcción de vivienda. Tercero, desarrollar un completo programa de capacitación y formación de empresarios que puedan, con conocimiento como capital agregado, desarrollar las empresas productivas a partir del agua y, obviamente, destinar ingentes recursos de capital semilla para la creación de dichas empresas que enriquezcan a nuestros compatriotas mojaneros. Un breve ejemplo: ¿Cuántos millones de toneladas de pescado, de mariscos de agua dulce y de arroz se pueden producir allí anualmente? No ha producido nada de eso salvo las 250 mil cabezas de ganado de los ganaderos que se tomaron la Mojana cerrando sus diques y que ahora han tenido que salir corriendo ante el empuje de las aguas porque los ríos tienen "memoria" y ellos algún día vuelven a su cauce. Las consecuencias de esto; corrupción. Inicialmente 54 mil millones que el río se llevó. Y la Fiscalía investiga un contrato por 130 mil millones; contratos a dedo, clanes políticos, corrupción y concupiscencia del Estado. Las cuatro empresas contratantes respaldadas por nadie menos que Olmedo López debían saber que unos sacos de arena no cerraban Cara e' Gato; son responsables por detrimento del patrimonio estatal, tanto civil como penalmente. Cara e' Gato nos ha enseñado una gran lección.