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Opinión

Democracias en peligro

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
14 de enero de 2025

La situación en Venezuela tras las elecciones de 2024 impacta el futuro democrático colombiano. La ambigüedad del gobierno colombiano plantea interrogantes geopolíticas cruciales en la región.

Por Rafael Hernández Mestra Lo que pasó la semana pasada en Venezuela determinó, quiérase o no, el futuro democrático y de libertades en Colombia. Colombia ha sido bastión de la democracia en la región, aliado incondicional de Estados Unidos y con quien ha tenido unas relaciones muy cordiales y, allí, las ayudas que recibe el país en todos los campos, sobre todo en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, la actitud ambigua e indolente del presidente de Colombia frente al robo descarado del resultado electoral del 28 de julio de 2024 en Venezuela no deja dudas de que Colombia será una ficha determinante en el ajedrez geopolítico de la región. Los intereses en juego son demasiado valiosos y todos están conscientes de que el pulso por la hegemonía global también pasa por Latinoamérica, y Colombia debe hacer valer lo que significa su posición destacada en la región por ser el tercero o el cuarto país en la mayoría de indicadores. Las experiencias de los vecinos afectan hoy a casi cien millones de personas, incluyendo a Bolivia y nos muestra miseria, abandono, desesperanza, migración de las generaciones jóvenes y el temor que aquejan a la mayoría del pueblo venezolano, al igual que a Cuba, así como a Nicaragua, frente a una pobreza que va a acompañada con la pérdida de libertad de expresión, de pensamiento político o el ejercicio de la oposición en formar democrática. Por el contrario, todo es represión y encarcelamiento a los opositores políticos. Con la misma indolencia, con la que el Gobierno de Colombia ha evadido deliberadamente el rechazo al robo, al asalto electoral de Venezuela, podríamos ver más adelante confrontaciones militares simuladas en nuestras fronteras para distraer a las fuerzas públicas, tanto militares como policiales y navales y dejar al resto del país desarmados y a merced de los grupos al margen de la ley. Todo lo que no se pensaba que pasaba en Venezuela ha sucedido en veinte años de dictadura, al extremo de romper relaciones con Brasil, el gigante sudamericano. Todo eso que no se imaginaba nos puede llegar a suceder a nosotros, ya no en dos décadas, sino en corto tiempo, ya que el sátrapa venezolano, aliado fraterno del presidente de Colombia, se salió la semana pasada con la suya usurpando un poder que el mismo pueblo le había quitado en las elecciones.