
Del Sinú a Chiquinquirá

A finales de 2012 arribó a Montería monseñor Ramón Alberto Rolón para desempeñarse como obispo de la Diócesis de Montería y, como algunas personas anotaron, llegó como "alguien que no viene a hacer ruido, sino a servir". Y en efecto, lo demostró a lo largo de estos casi trece años en los que le correspondió orientar la Iglesia católica de este lado del Sinú. Lo hizo de una manera ejemplarmente reflexiva, cumpliendo su deber de evangelizar, promoviendo la justicia social, defendiendo los valores católicos e incentivando las devociones marianas.
A finales de 2012 arribó a Montería monseñor Ramón Alberto Rolón para desempeñarse como obispo de la Diócesis de Montería y, como algunas personas anotaron, llegó como "alguien que no viene a hacer ruido, sino a servir". Y en efecto, lo demostró a lo largo de estos casi trece años en los que le correspondió orientar la Iglesia católica de este lado del Sinú. Lo hizo de una manera ejemplarmente reflexiva, cumpliendo su deber de evangelizar, promoviendo la justicia social, defendiendo los valores católicos e incentivando las devociones marianas. Ahora, el Papa León XIV lo ha designado nuevo obispo de la Diócesis de Chiquinquirá, reconocida por contar con la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá- Virgen patrona de Colombia-, uno de los más importantes centros de peregrinación del país y Santuario Nacional Mariano. Muy seguramente su labor en tan complejo espacio será admirable y pulcra, tal como lo ha sido en tierras sinuana. Monseñor Rolón, hombre de palabras profundas y nada ociosas, de prédica elevada que deja huella, es oriundo de Arboledas, Norte de Santander. Desde 1984 fue ordenado sacerdote; adelantó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de Pamplona. Obtuvo la licenciatura en Filosofía y Ciencias Religiosas en la Universidad Santo Tomás y se especializó en Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma. Se ha desempeñado como párroco de las parroquias de San Juan Bautista de Chinácota y San José de Mutiscua. Fue formador en los seminarios Mayor y Menor de Pamplona, y miembro del Colegio de Consultores, del Consejo Presbiteral y del Consejo de Asuntos Económicos de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona. En octubre de 2012, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo de Montería, y asumió como tal dos meses después. Entre julio de 2018 y junio de 2020 se desempeñó paralelamente como administrador apostólico de la Diócesis de Montelíbano. Y ahora se nos va para Chiquinquirá, a donde seguramente más de un cordobés irá a visitarlo con la excusa de pagar una promesa. A monseñor Rolón, nada más que gratitud. Por lo que sabemos que hizo a favor de los miembros de la diócesis, y sobre todo, por lo que no sabemos, pero que hizo para beneficio de Córdoba. Porque como buen siervo de Dios, sirvió en silencio, cumpliendo su deber a cabalidad y sin alharaca, reafirmando con su quehacer aquel decir: "Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha".