
Del narcisismo a la violencia contra la mujer

En Colombia, el 2024 registra 271 feminicidios en cuatro meses. El ego descontrolado y el narcisismo, factores clave, exponen a mujeres a violencia física, psicológica y sexual.
Por Glenda K. Fuentes Las cifras más recientes sobre violencia de género son escalofriantes. Según el Observatorio de Feminicidios en Colombia, en los primeros cuatro meses de 2024 se registraron 271 feminicidios, lo que significa que cada 11 horas una mujer fue asesinada a manos de un hombre debido a su género. Estos datos reflejan una realidad aterradora, que si no nos toca de frente puede pasar ignorada. Sin embargo, estas cifras muestran que cualquier niña o mujer está cerca de vivirla. A pesar de los avances en la equidad de género, aún nos encontramos con una realidad en la cual muchas mujeres son víctimas de agresiones físicas, psicológicas y sexuales por parte de hombres. No obstante, es importante entender que no todos los hombres violentos son conscientes de su comportamiento y que existe una relación directa entre el ego y el narcisismo en este tema. El ego es una parte inherente de la personalidad humana, una forma de autopreservación y autoafirmación. Sin embargo, cuando el ego se descontrola, se puede convertir en narcisismo, un trastorno de la personalidad en el cual la persona se obsesiona consigo misma y enaltece su propio yo, despreciando e ignorando las necesidades y derechos de los demás, en este caso, de las mujeres. El narcisismo puede manifestarse de diversas maneras, pero una de las más peligrosas es cuando se traduce en relaciones de poder y control. Los individuos narcisistas tienden a manipular y someter a sus parejas, utilizando tácticas de gaslighting (patrón de abuso emocional en la que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria: "tú estás loco/a", "eso nunca pasó", "eres muy sensible", etc.), desprecio y desvalorización constante. Estas conductas no solo dañan la autoestima y la salud mental de las víctimas, sino que también pueden escalar a formas más severas de violencia física y sexual. Identificar a una persona narcisista puede ser complicado, pero reconocer las señales puede marcar la diferencia: 1. Necesidad excesiva de admiración. 2. Falta de empatía. 3. Manipulación y gaslighting. 4. Sentido de superioridad. 5. Rechazo a la crítica. 6. Relaciones superficiales. 7. Comportamiento arrogante. Salir de una relación narcisista violenta requiere apoyo emocional y jurídico, para ello la debida implementación de la Ley 1257 de 2008 que si bien ofrece un marco legal robusto para proteger a las mujeres, su materialización deja mucho que desear. Las mujeres siguen enfrentando barreras significativas para acceder a la justicia y a la protección adecuada. La falta de recursos, la insuficiente capacitación de los funcionarios y la cultura de la impunidad son solo algunos de los problemas que perpetúan la violencia de género. Estas no solo necesitan conocer sus derechos y exigir su protección a tiempo, sino que las entidades brinden los elementos necesarios para su eficiencia.