
Del enfrentamiento a la reconstrucción

El próximo gobierno recibirá un sistema de salud exhausto, desde esta columna lo he podido expresar varias veces. Diariamente, millones de colombianos pasan las verdes y las maduras para conseguir medicamentos, consultas con especialistas, exámenes y procedimientos oportunos. Sin embargo, reducir el problema a insuficiencias financieras, de talento humano y de infraestructura, sería un error tan grave como pretender que todo se resuelve con una nueva reforma.
La principal herencia que recibirán el gobierno de Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo será la doble tarea de atender la emergencia operativa inmediata, como ya lo han expresado en sus propuestas, y además construir un acuerdo nacional para la transformación estructural del sistema. Ambas son inseparables. Durante estos últimos años, el debate sanitario colombiano cayó en una lógica de vencedores y vencidos, y mientras la polarización avanzó, la capacidad de construir consensos retrocedió. Hoy el país enfrenta simultáneamente problemas de liquidez, deterioro de la confianza institucional, incertidumbre regulatoria y un obvio descontento ciudadano. Diversos analistas coinciden en que ningún rescate sostenible será posible sin reconstruir espacios efectivos de diálogo entre Gobierno, aseguradores, prestadores, trabajadores de la salud, pacientes, academia y entes territoriales. Por eso, el primer reto del nuevo gobierno será recuperar la gobernabilidad del sector. La experiencia reciente demuestra que los cambios estructurales fracasan cuando se intentan imponer desde una sola orilla ideológica. La salud requiere acuerdos de Estado antes que victorias transitorias de gobierno. La designación de los equipos de empalme, asesores y directivos del sector será determinante. Se necesitan actores técnicos y políticos, una conducción técnica con capacidad de gestión, conocimiento del sistema y habilidad para construir consensos. El próximo ministro deberá entender las complejidades financieras del aseguramiento, las realidades de los territorios y los desafíos de una población que envejece y demanda servicios cada vez más especializados, y echar mano de las tecnologías de datos, interoperabilidad e inteligencia artificial de forma transversal. La fórmula De la Espriella–Restrepo podría encontrar una oportunidad histórica si decide abandonar la discusión entre regresar a lo de antes o querer cambiarlo todo (otra vez). Hay que identificar qué elementos de los modelos deben fortalecerse, cuáles requieren corrección y cuáles exigen una transformación profunda. La Atención Primaria en Salud, la gestión del riesgo, la sostenibilidad financiera, la transparencia en el uso de los recursos y la reducción de brechas territoriales pueden convertirse en puntos de encuentro para plantear cambios que logren ser ampliamente respaldados. La reconstrucción del sistema, además de mayores recursos, exigirá reglas estables, confianza institucional y liderazgo técnico. Colombia necesita pasar de la confrontación a la concertación. En salud, el gobierno entrante será recordado por la capacidad que tenga para reunir nuevamente a los actores alrededor de una misma mesa y construir un camino común y efectivo para pacientes y actores… O por fallar estrepitosamente, como el gobierno saliente.