
Decisiones equilibradas

La corrupción política genera desconfianza. Sin embargo, en las próximas elecciones regionales de Colombia, es crucial buscar candidatos honestos, evaluando valores y trayectoria para evitar la apatía y la desesperanza.
Por Selma Samur de Heenan En derecho existen presunciones que admiten prueba en contrario, y en nuestro fuero interno tenemos ideas arraigadas que también lo permiten, una de ellas es que "todos" los gobernantes han sido, son y serán corruptos. Esta fama tiene sus razones, pero debemos también reconocer que ha habido, hay y habrá buenos gobernantes, capaces de cumplir pulcramente con su deber legal y social, poniendo el interés público y general por encima del personal o particular. En Colombia estamos a pocos días de las elecciones regionales, y son más los ciudadanos que sienten la pesadumbre de que su voto no será suficiente para elegir a quien pueda ayudarlos a mejorar sus lamentables condiciones de vida. Caer en la desesperanza pensando que no existirá nadie interesado en dirigir honestamente a su comunidad, puede ser muy peligroso porque por esa vía llegamos a la apatía que permite que las elecciones sean definidas por las peores intenciones. Al parecer, en todo el país se vive el mismo ambiente desolador en el que no se vislumbra que haya mucho de donde escoger, y que prácticamente, pensemos que da lo mismo una opción que las otras. Pero, seguramente, si nos tomamos el trabajo de mirar bien a los candidatos encontraremos que siempre tendremos una alternativa mejor o menos mala. Busquemos al ser humano detrás del político, su escala de valores, de quiénes se acompaña, cuál es su trayectoria pública y personal. Platón y Sócrates opinaban que los gobernantes para poder ejercer su legado con total efectividad y eficiencia, deberían tener un alma virtuosa, buena y justa. Se me ocurre que en esa definición podemos basarnos inicialmente para tomar decisiones equilibradas y bien justificadas. Hubo un líder de talla mundial que reunió esas características. Sus allegados lo consideraban afable, sencillo, bondadoso y honrado. Por todo lo que representó como persona y gobernante, es considerado un gran ejemplo universal de valentía e integridad, hasta llegar a ser el prototipo del político ideal. Su vida estuvo enmarcada por las dificultades y la superación, pues nació en la miseria, y sin asistir a la escuela, encontró trabajos como operador naval, granjero, constructor de cercas, administrador de correos, soldado raso en obras de construcción. Fue por su inteligencia, tenacidad y perseverancia que llegó a ser el Presidente más grande en la historia de Estados Unidos. "Es la última hora del último día. Que digan que caminé a la luz de la justicia y que fui fiel a la verdad y al bien". Abraham Lincoln.