
Debriefing

Esa es la palabra de moda en el ambiente de las nuevas tecnologías educativas. Al menos fue lo que deduje del III Congreso Mundial de Educación Médica que se realizó en Medellín la semana pasada, auspiciado por Ascofame, y que giró alrededor del loable objetivo de ayudar a aprender las disciplinas médicas a partir del uso razonable de la inteligencia artificial y de los simuladores, sobre los que tenemos una larga experiencia en la Universidad del Sinú.
Después de casi medio siglo en el ejercicio continuado de una especialidad, al tanto de la evolución gradual del conocimiento en diversas áreas, y siendo testigo de la explosión tecnológica que ha venido ocurriendo, no queda lugar para el deslumbramiento. Todo se toma serenamente, sin aspavientos, porque la única manera de aprender es estudiando con método, con disciplina, a sabiendas de que la neurona solo aprende a través de repeticiones, como si fuera una noria, a la que no se le puede dejar descansar. Dicho lo anterior, es preciso recordar que la relación del médico con el enfermo, definida bellamente como una relación entre una confianza y una conciencia, seguirá siendo humana hasta el fin de los días, y que, a pesar de todas las sofisticaciones diagnósticas por venir, finalmente no se impondrá el transhumanismo (el hombre sometido a la máquina), sino la sabiduría encarnada en la solidaridad y la compasión. Conviene repetir hasta la saciedad que todo progreso debe existir para servirle a la humanidad. Eso es lo verdaderamente ético, entendida la ética como una permanente reflexión sobre la libertad, que es el mayor atributo moral del ser. De ahí que las tiranías deban ser abolidas de la faz de la tierra, porque lo primero que destruyen es la posibilidad del progreso intelectual, es decir, moral, de la misma humanidad. Ahora bien, ¿qué es el debriefing? Un anglicismo para significar la evaluación estructurada que se hace con el estudiante, por ejemplo, después de un ejercicio de simulación clínica, que tiene la ventaja de que, como el maniquí no porta el riesgo de morir, los errores o desatinos del practicante no van a tener consecuencias irreparables. Todo esto en el entendido de que la inteligencia artificial de ninguna manera va a suplir el criterio del médico, porque sus algoritmos están hechos para incrementar el aprendizaje, no para suplantarlo. ¿Será muy difícil entender que la medicina no es más que un humanismo? *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.