
De melquiades a la magia audiovisual

La adaptación de "Cien años de soledad" por Netflix es un hito. Fiel al libro de García Márquez, su realismo mágico cautiva con imágenes impactantes, ritmo poético y una fidelidad notable.
Por José Arturo Ealo Gaviria En casi 130 años del séptimo arte, desde que los hermanos franceses: Auguste y Louis Lumiere, crearon el cinematógrafo, llevar una adaptación literaria al cine implica toda una realización. Esfuerzo. Empeño. Produce admiración. A toda obra de la antigüedad o contemporánea se le han modificado elementos de una manera parcial o íntegra. Literatura y cine están condenados a coexistir. Es un Guadiana: variable y con frecuencia, se oculta con humildad o emerge con pasión. Ese es el producto de la narrativa audiovisual, un gran honor para Colombia y Latinoamérica que la empresa de entretenimiento y plataforma de streaming Netflix decidió llevar a un formato audiovisual una de las producciones más codiciadas de la literatura latinoamericana: la adaptación de Cien Años de Soledad, la obra cumbre del ganador del Premio Nobel de literatura en 1982 de Gabriel García Márquez. Su épica televisiva de realismo mágico es magnífica y tiene algo de modorra. Su adaptación del clásico colombiano es visualmente impactante. Transmite ese tono e inequívoca sensación de la prosa poética de García Márquez. Utiliza muchas de sus palabras como sea posible, de tal forma que casi todo lo que se te haya grabado en la memoria es probable que haya sido extraído del libro palabra por palabra. Y esto no funciona siempre. Se dilata y estrecha con esplendor. Elegíaca. Vivaz. Rebosa de ideas visuales y sabias. Sin dudarlo, la adaptación es fiel, con una exquisitez detallada, llena de simbolismo revuelto. La verdadera magia no está en la que realiza Melquiades sino a esa que los adaptadores nos sumergen en la realidad física, psicológica y estética de primer nivel que García Márquez idealizó imborrablemente. Es posible que sea algo intelectual, pero su espectáculo es arrollador, logra una labor muy espléndida al agilizar la novela peculiar y discursiva. Meditabunda. Mística, pero como en sí lo es: con ese cariz y atmósfera de su realismo mágico. Todo el ritmo y el tono de su prosa directa pero poética informan cada toma de esta producción bien montada. Los diálogos adicionales del espectáculo van acorde. La voz en "Off" del narrador está bien acondicionada. Considerando la dificultad de la tarea, es notable la cercanía a la del libro. Espléndida. No solo recrea la sustancia, sino también el espíritu cinético del libro. Es maravillosa a la vista, llena de color y vida. Su mundo es natural. El estilo visual atrae. Es creíble. Vale la puesta en acomodarse y vérsela.