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Opinión

De los avatares democráticos

Carlos Martínez Simahan
Carlos Martínez Simahan
Columnista
16 de julio de 2023

Eduardo Posada Carbó analiza la democracia actual, destacando sus desafíos. Advierte sobre la crisis institucional en Latinoamérica y el impacto del capital financiero, además de los retos de Colombia.

Por Carlos Martínez Simahan Eduardo Posada Carbó nos ilustra sobre los estudios más actualizados que se refieren a la Democracia. Posada se ha constituido en un celoso guardián de los valores del sistema que rige en la mayoría de los países de occidente. Anoto, sí, que en los análisis académicos e intelectuales que referencia prima la visión de la democracia en el mundo desarrollado. Y, con razón, pues son esos ejemplos los que repercuten en la civilización contemporánea. Un solo caso: la radicalización grosera de la política norteamericana hace temer por el futuro de la democracia misma. En el ámbito latinoamericano son dos los factores claves que han incidido en sus continuas crisis institucionales: El aprovechamiento de las garantías que la Democracia ofrece para tomarse el poder y desde el poder destruirla sin pudor alguno. Están a la mano los casos de Venezuela y Nicaragua, países en los que impera una dictadura sin máscara. El otro factor, ha tenido consecuencias en todos los ámbitos del Estado en América Latina: la captura del Estado democrático por el capital financiero causa de la crisis económica 2008/09. Fue el momento del regreso del Estado arrinconado hasta entonces por los adoradores del mercado que le apostaron todo a la especulación, y cuando no les funcionó el esquema de crear valor de la nada tuvieron que llamar al papá Estado. El dinero destinado a conjurar la crisis alcanzó cifras alucinantes en el mundo desarrollado. En cambio, el Estado en Latinoamérica quedó más pobre de lo que era. Cuando el Presidente Petro, como antes Duque, reclama por un canje de la deuda por servicios ecológicos, está abriendo la puerta a una solución que tendrá que darse más temprano que tarde. Además, después de la pandemia del Covid19, el Estado está más exigido. El pueblo tomó conciencia de que desde el gobierno central se podía llegar a la población marginada, como se hizo con las vacunas y con el Ingreso Solidario. El gobierno Petro ha optado por aunar los subsidios para mayor focalización. El desafío es más exigente en la Colombia de hoy. La extensión de los cultivos de coca y la consecuente mayor producción se enfrenta a bajos precios por la competencia del fentanilo lo que deriva en el crecimiento del microtráfico y el dominio criminal sobre vida y haciendas en amplias comarcas de la geografía colombiana. Hay la sensación de que el gobierno Petro no le ha dado a la seguridad la prioridad que hoy reclaman desde los 32 gobernadores hasta el último de los alcaldes. El anhelo de la paz total ha sido respondido por la subversión y narcotraficantes con más territorios conquistados y con más acciones contra la población civil.