
De la reunión a la acción

Los profesores de administración que tenían la tarea de diseñar modelos y aplicarlos para medir sus bondades en términos de rentabilidad, que no solo es financiera y económica, sino social, ambiental y humana, decían que "un comité" designado para adelantar un proyecto y que no cupiera en un Topolino, no servía para nada”. Lo anterior ante el expediente que hizo carrera en el terreno social de conformar grupos que terminaban en el nombramiento de personas para que se encargaran del asunto.
Al final de cuentas, los problemas llegaban hasta allí y las soluciones se diluían en el tiempo que se encargaba de "curar las heridas" y dar paso en la actualidad al incremento geométrico de las reuniones que fungen como la alternativa a la variedad de situaciones que, dependiendo del sector, las respuestas dadas por los responsables son frases y lugares comunes como: se convocará consejo de seguridad, se adelantarán las investigaciones correspondientes, a los culpables les caerá todo el peso de la ley, no me dejan gobernar, etc. Ahora, como a las reuniones se llega es a hacer uso de la palabra por parte de los convocantes u organizadores, parece que el objetivo final de la administración es meterles nuevas ilustraciones a los problemas de siempre, haciendo sofisticado el lenguaje que se encargaría de arreglar los temas de seguridad, salud, ambiente, con unos estudios y propuestas sobre potencialidades que separan el enunciado de la necesidad de ejecución, aumentando la brecha entre lo que se dice y hace. Una mirada a la realidad nacional permite ver que en cuatro años no se avanzó en infraestructura vial; por el contrario, se presentó un gran deterioro en el conjunto del sistema, caso del departamento de Córdoba, que sufrió los embates de la emergencia invernal, y la Mojana, que se ha pretendido arreglar a base de reuniones, cuyas soluciones en todos los órdenes se quedan en el discurso, echándole la culpa a los demás. El ejemplo cunde y, como el grueso de los recursos públicos está en el nivel central, los gobiernos locales se ven "obligados" a copiar este esquema "arregla problemas", para no quedarse marginados de esa forma de administrar que deja sin recursos a los que "están del otro" lado de la administración, precedente nefasto que se pensaba superado en el país. Este sistema de gobierno puede temporalmente “mejorar” la situación de algunos sectores, pero es insostenible, como lo demuestra la actual crisis fiscal, cuyas rentas tributarias se han caído y el déficit se ha trepado tanto que los que hoy reciben subsidios no los tendrán mañana. Así las cosas, más acción y menos reuniones y enunciados a todo nivel.