
Cúmulo de proyectos

El primer año de gobiernos locales en 2024 enfrenta adversidades: recursos centralizados, criterios políticos en asignaciones y la variable ambiental. La ineficiencia y la pretensión de abarcar todo complican la gestión.
Por Fernando Negrete Montes Pasa rápidamente el primer año de gobierno de alcaldes y gobernadores que iniciaron el primero de enero de 2024 y sus gestiones siguen como en etapa preliminar, porque se han encontrado con un escenario un tanto adverso con condiciones externas representadas por el gobierno nacional que no da señales de solución a los problemas nacionales y de las regiones, así como punto de apoyo para que estas avancen por el camino de las realizaciones. El entorno es fundamental para las entidades territoriales porque los recursos para la ejecución de los proyectos de los planes de desarrollo siguen centralizados con cifras que muestran que, del total de los ingresos corrientes de la nación, solo se transfiere a las regiones un 22% que tiene como destino las áreas de salud, educación, saneamiento básico y propósito general con destinación específica que, pese a señalar que son recursos de inversión social, son esencialmente para pago de nómina. El 78% restante lo controla el nivel central a través de sus ministerios y dependencias administrativas a los cuales deben acudir los mandatarios locales a gestionar recursos para proyectos que son asignados con criterios más políticos que técnicos, generando mala gestión pública que muestran un rosario de obras inconclusas y niveles de corrupción, que se esperaba serían frenados con el gobierno del "cambio", cosa que no ha ocurrido porque a lo anterior, se suma la ineficiencia administrativa. La historia de ejecuciones se profundiza ahora porque el ingrediente de una variable ambiental que cruza todos los frentes de la actividad económica se convierte en un nuevo obstáculo porque el objetivo de "cero emisiones", no es un tema que pueda resolverse con el solo enunciado, sino que amerita los más profundos conocimientos, educación, formación, costos y cultura para llegar a altos niveles de protección y conservación ambiental en armonía con el desarrollo, la equidad y la seguridad alimentaria. Independiente de esta situación, una característica que "mata" a todos los niveles de las administraciones públicas es la pretensión de cubrir el universo con políticas, programas, planes y proyectos con la idea de dejar una impronta con nombre propio en la historia como el gran realizador, cuando lo que se muestra es una amalgama de enunciados que se apartan de lo existente, desconociendo que administrar bien es conducir la realidad entre contrarios transformándola, como dice la dialéctica. Así fue con los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial en Córdoba, Pdet, con más de 300 proyectos y poca ejecución, con los planes de desarrollo nacionales y locales metidos en formatos de difícil lectura y no focalizados en pocos proyectos que le peguen a las competencias de cada nivel de gobierno y con fuentes de financiación seguras, que tengan en cuenta la enseñanza fundamental del conocimiento popular que dice: "el que mucho abarca, poco aprieta".