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Opinión

Cuando marcharán por los informales

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
30 de abril de 2026

Luz se levanta de madrugada a cocinar el maíz y preparar el relleno de carne molida y papas. Rafael, su marido, muele la masa. Ella arma las empanadas, prepara la avena y cuando aparecen los primeros rayos de sol, los dos salen a poner en marcha el punto de venta.

Álvaro es de los primeros clientes de la señora Luz. Compra empanadas para que sus hijos desayunen. Los lleva al colegio en su taxi, un Chevrolet Zapatico, y de ahí comienza la rutina. Las primeras horas son buenas, las carreras no faltan, luego comienzan los altos y bajos de una jornada que terminará entrada la noche. Juan le vende a Álvaro una bolsa de agua. Es la primera venta; ese negocio es suyo. Lo que no es de él son los frascos de bebidas energéticas que vende. Es un trabajo en el que va uniformado con publicidad del producto. Tiene una nevera y una esquina asignada, pero no un sueldo fijo. El salario se lo pone él con las ventas que haga. Julio le compra una bebida energética a Juan. Lleva a gente en su motocicleta por toda la ciudad. Debajo del sol o incluso después de una fuerte lluvia recorre las calles cazando carreras, mientras intenta aliviar con analgésicos una lumbalgia que no cede. Ángela se baja de la moto de Julio y entra en un pequeño local en el centro. Es una cacharrería donde trabaja como dependienta. Vende a pie de mostrador, prepara pedidos, recibe mercancía, archiva facturas y cuando no hay clientes pasa la escoba. Hasta las 6 de la tarde, cuando vuelve a su casa con sus hijos. María entra a comprar vasos de plástico y Ángela la atiende. María ofrece, en su fresquería, jugos de todas las frutas posibles. Los más apetecidos son los de níspero y zapote con leche. Son famosos en la ciudad. No tiene jefe, tampoco vacaciones ni días para ponerse enferma, es esclava del éxito de su emprendimiento. Podría explicarles cientos de historias semejantes que ocurren a diario en este país. Todos son trabajadores que sostienen sus hogares. Pocos alcanzan a percibir el salario mínimo. Ninguno está cotizando para su pensión.  Mañana, primero de mayo, saldrá a marchar el país que está empleado formalmente. ¿Cuándo marchará el país por los trabajadores informales que no tienen contrato ni salario ni pensión?