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Opinión

Cuando la vida grita: Bienvenido a los 50

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
3 de octubre de 2024

Cumplir 50 es un punto de inflexión. Es momento de priorizar sueños, disfrutar más y dejar atrás lo negativo, enfocándose en el futuro y la felicidad.

Por José Armando Benítez Tuirán Vergüenza y juventud son dos cosas que no tenemos los que llegamos a los 50 años. Que no es cosa menor, es el momento en el que, es más lo que ya se ha vivido, que lo que nos queda por vivir. Tener medio siglo de vida puede servirnos como punto de inflexión para vivir de otra manera. Seguramente para disfrutar más y estresarnos menos. Quizás sea el: "ahora o nunca" de aquellos sueños que hemos ido posponiendo o que nos han sido esquivos. Es la hora de decidir cuáles son los proyectos, las ilusiones y las metas en las que vamos a invertir nuestro tiempo. Sin duda no hay mejor momento para hacer más lo que uno quiere, y dejar de lado lo que los otros esperan que hagamos. Es un tiempo en que se debe pensar más en uno mismo y en perseguir la felicidad a como dé lugar. Nos toca al cumplir los 50, centrarnos en lo trascendente y quitar importancia a aquello que no lo tiene. Preocuparnos menos y hacer más, es la lección aprendida. Apartar lo negativo o impedir que no nos afecte tanto. Ver el vaso medio lleno, dejarnos de dramatismos y disfrutar de lo que nos gusta sin reparos. Dejar de lado los conflictos, los momentos tensos y centrarnos en ser y hacer felices a los que amamos. Obvio que los 50 años de vida llegan cargados de simbolismo. No es que de repente nos volvamos más sabios y más asertivos, pero sin duda el inicio de una década nueva siempre nos hace tomar más conciencia del paso de los años. La muerte que acecha a nuestros mayores puede asustarnos. Es ley de vida que los padres comiencen a marcharse de este mundo e incluso que algunos familiares o amigos lo hagan antes de envejecer y entonces nos sacude la vida avisándonos que quizás es hora de dejar de mirar para atrás, para el pasado y comenzar a darle máxima importancia al porvenir. Vivir sin culpabilidades, bailarnos la vida, soltar las mochilas que cargamos a nuestras espaldas y que nos ralentizan el trasegar por el camino de la felicidad, es lo que deberíamos hacer los que cumplimos 5 décadas. Con orgullo y con altivez se viven mejor los 50. Todos ustedes, por muy jóvenes que sean, un día escucharán a la vida gritarles: Bienvenido a los 50.