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Opinión

Crianza consciente, vínculos fuertes

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
1 de marzo de 2025

La paternidad, un desafío complejo sin manual. Abandono emocional y heridas infantiles impactan la salud mental. La crianza responsable exige reflexión y compromiso.

Por Glenda K. Fuentes La paternidad es una de las tareas más complejas y desafiantes a las que cualquier ser humano se puede enfrentar. No existe un manual ni una escuela que nos enseñe a lidiar con los múltiples matices que este rol demanda, desde cuidar, guiar, sostener, reprender, hasta brindar amor incondicional. Es por ello que es una decisión que se debe meditar, en la que se debe contemplar incluso cuáles serán los roles en caso que la relación fracase. Uno de los aspectos más alarmantes de la salud mental es la evidencia de que muchas de las patologías en la vida adulta son producto de heridas no sanadas en la infancia. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el abuso infantil y el maltrato emocional son factores clave en el desarrollo de trastornos mentales, que se arrastran a lo largo de toda la vida. Estos traumas a menudo se mantienen en silencio, guardados en las sombras de la memoria, pero continúan afectando la salud mental y emocional del individuo. Adicional a esto, hay otra realidad que se suma a este escenario: el abandono emocional. Muchos padres, especialmente aquellos que atraviesan separaciones, han caído en la idea errónea de que la responsabilidad de establecer vínculos y mostrar afecto recae en el niño. Esta idea no solo es anticuada, sino que demuestra lo retrógrado de una forma de pensar equivocada. La paternidad no es algo que se "gana" o se pierde, ni un vínculo que se debe "forjar" por parte del niño; es más que una responsabilidad, es un deber natural y un compromiso de quienes decidieron traer al mundo una nueva alma. Son los padres los que tienen el deber, la obligación, la responsabilidad de construir lazos fuertes con sus hijos durante su infancia y adolescencia. "Se puede dejar de ser pareja, pero nunca se deja de ser padre". Si bien es cierto que parte del proceso de educar y criar incluye confrontar, regañar o incluso sancionar, lo esencial es la forma en que se hace y la capacidad para reconocer los errores para trabajar en cómo corregirlos. No podemos seguir excusándonos en que la mano dura forja el carácter. La crianza responsable implica reconocer que cada acción y cada palabra tiene un impacto emocional profundo, y debemos ser conscientes de ello para guiar de manera constructiva. La paternidad implica también un proceso continuo de aprendizaje, reflexión y ajuste. Como padres, debemos ser conscientes de nuestra influencia, no solo para formar buenos seres humanos, sino para asegurar que nuestros hijos tengan la mejor base posible para tener éxito y bienestar emocional. Podemos elegir ser los arquitectos de su futuro emocional. ¿Cómo quieres que sea esa obra que dejamos como legado? La vida no es solo lo que hemos vivido, sino cómo se recuerdan esas vivencias.