Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Crece la violencia

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
6 de septiembre de 2024

La violencia en Colombia persiste, frustrando intentos de pacificación y generando interrogantes. Grupos armados siguen sembrando terror, exacerbado por conflictos y el paro de transporte.

Por Miguel Mercado Vergara Hablar del problema de la violencia en Colombia se vuelve recurrente. La opinión ciudadana y las crónicas periodísticas, preocupadas con esa situación, asumen el tema con afán por la urgencia permanente que gira en torno a la necesidad de querer ver superado ese flagelo que influye de modo determinante en la vida nacional. Los variados intentos de pacificación de los distintos gobiernos no han arrojado los resultados deseados por la comunidad. No nos llamemos a engaño. Las plausibles acciones logradas en tal sentido han sido muy limitadas. No se trata de censurar ni aplaudir a nadie porque este es un asunto de interés colectivo pero la verdad es que todo indica que la paz se ha tomado como instrumento de distracción en cada mandato. Ello ha conllevado a que al régimen de turno se alía determinado sector generador de violencia y llegan a unos pactos de convivencia y hasta ahí; pero quedan sueltos grupos, subgrupos, bandas, pandillas o como se les quiera llamar, con igual o peor capacidad de destrucción y continúan, a campo abierto, azotando a la población en nombre de unas reivindicaciones que jamás logran. En medio de ese ambiente tormentoso de violencia todos nos hacemos un interrogante que no tiene respuesta acertada: ¿será que es un imposible alcanzar la paz en Colombia? La pregunta parece de cajón pero todo el país anhela que tenga una respuesta acertada. El panorama violento que registra el territorio nacional prende las alarmas y surge el clamor ciudadano que pide a los actores de los más variados colores que ejecutan asaltos y tomas de poblados, incendian y destruyen haberes, secuestran, reclutan menores, asesinan miembros de la fuerza pública, en fin, toda la policromía delictiva que es connatural con el accionar violento, que hoy tiene incluido el exterminio entre ellos mismos por la disputa territorial, que cesen todas esas atrocidades y reflexionen que la lucha civilizada conduce a mejor destino que la violencia destructora. Hoy, el paro de transporte caldea más el ambiente. Parecen olvidar que la naturaleza del ser humano está hecha es para la convivencia civilizada y pacífica. No se necesita haber leído ningún tratado de paz para entender que la violencia y el terror engendran más violencia y que es mejor el solaz de un hogar que las celdas de una cárcel, una tumba o un sanatorio. [email protected]