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Opinión

Cordobés vota cordobés

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
22 de enero de 2026

Definitivamente Córdoba hace una apuesta desproporcionada para llegar al Senado de la República. Se cuentan más de 20 candidaturas de las cuales, desde ya, se auguran muchas ahogadas. Ojalá el departamento pueda agrandar su bancada, que bueno sería tener más de 10 senadores, pero debemos reconocer que Córdoba aparece en estas elecciones con un peso desproporcionado en el mapa nacional electoral.

Hay aspirantes que ya tienen curul en el Senado son de casas y partidos tradicionales, estos no se guardarán nada y apostarán por completo para lograr el resultado electoral que les permita mantener el escaño que por décadas han ostentado. Tienen una maquinaría política importante que casi les garantiza su continuidad. Algunos vuelven después de un receso a recuperar lo que habían dejado en cuerpo ajeno. Otros dan el salto de la Cámara de Representantes a la cámara alta. Estos tienen estructuras políticas armadas y en pleno funcionamiento, ya han sorteado una aspiración al congreso, conocen las dificultades, pero como ya saben lo que es ganar confían en poder subir al primer intento. Los hay con recorrido municipal, con experiencia en las lides electorales, pero novatos en la aspiración al congreso. La mayoría vienen respaldados por poderes políticos que juegan varias cartas, pero que tienen musculo electoral suficiente para pelear en el ámbito nacional. Otros van en listas nacionales podríamos decir que, de movimientos emergentes, que los han fichado para buscar caudal electoral en Córdoba, ellos además de necesitar grandes votaciones deben esperar a que el movimiento recaude una cantidad de votos significativas en el resto del país para poder pelear la llegada al Senado. Hay otro grupo de aspirantes que hacen parte de listas cerradas. La gran mayoría de estas candidaturas no parecen a primera impresión estar muy bien posicionadas como para que al partido o movimiento les alcance para arrastrarlos. Sin embargo, ellos se sienten dentro de la pelea y buscarán votos por todos los rincones del departamento. Lo cierto es que entre más candidaturas haya, más opciones tienen los cordobeses para escoger la carta que más les convenza. Es un abanico extenso e interesante, todos tienen méritos para ser votados por sus coterráneos, y por supuesto, para ser elegidos. No obstante, Córdoba también está acechada por otros actores políticos de otros departamentos. En mi humilde opinión, cordobés siempre debe votar cordobés, y en esta ocasión por falta de candidatos para escoger, no será.