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Opinión

Córdoba no necesita discursos ni promesas, sino acciones

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
13 de febrero de 2026

150 mil personas desplazadas, 50 mil hectáreas de cultivos bajo el agua, cientos de miles de animales domésticos (aves de corral, cerdos, caprinos) perdidos, más de diez muertos, cientos de miles de pertenencias familiares pérdidas o dañadas por la furia de las aguas incontenibles, cientos de fincas totalmente inundadas y casi perdidas, más de cinco mil vacunos ahogados o desaparecidos, 18 municipios en emergencia; tal es el dantesco cuadro de horror, muerte y destrucción que nos ha tocado vivir desde hace dos semanas.

El Ministro de Hacienda dijo que se necesitan 8 billones de pesos para reparar este gigantesco daño y probablemente se necesitará una década para restablecernos. El gobierno central ahora vuelve a plantear otra posible reforma tributaria para reconstruir a Córdoba; lo equivale a no reconstruirla y agrega, además, de manera insolente, que la reconstrucción de Córdoba queda en manos de la Corte Constitucional, como si este alto organismo judicial tuviera competencia de ejecución del presupuesto nacional. El despilfarro del presupuesto nacional y la corrupción tienen al gobierno en una crisis fiscal. El robo de la Ungrad y las pérdidas se estiman, según W Radio, en 1.275 billones; el inútil e ineficaz Ministerio de la Igualdad ha despilfarrado en 3 años más de 3 billones, de los cuales 40 mil millones la señora ministra ha gastado en inútiles paseos por África; el gobierno firmó más de 100 mil contratos de prestación de servicios a sus amigos antes de entrar en vigencia la ley de restricción de garantías electorales por valor de 6 billones en apenas un mes y lo de Ricardo Roa en Ecopetrol es incuantificable en billones de pesos. Apenas caben en estas columnas estos cuantos ejemplos. Estamos ante un saqueo del Estado. Córdoba no merece que se le vengan a decir discursos politiqueros en una hora tan aciaga, ni tiene la culpa de la falta de recursos del Estado, ni puede esperar la peregrina idea de otra declaración de emergencia para conseguir esos recursos. Es ahora y ya que se necesitan. Nuestros compatriotas están arruinados y tenemos que salvarlos. Los pueblos demuestran su grandeza en las grandes crisis. Córdoba no se rendirá; sacará fuerzas del valor, del coraje y la grandeza de sus hijos aun en contravía de este Estado ausente y enemigo de la región. Es la hora de aunar nuestros esfuerzos, es la hora de la audacia; la hora de demostrar que somos grandes aun en la más fatídica de las adversidades.