
Córdoba expectante

Pocas veces un departamento tiene la oportunidad de escribir una página tan singular en su historia. Córdoba la está viviendo. Tras el gobierno de Gustavo Petro, los colombianos elegimos a Abelardo de la Espriella, otro hijo de las sabanas cordobesas, para conducir los destinos del país. Más allá del legítimo orgullo regional, esta circunstancia alimenta una esperanza que ahora exige resultados.
No se trata de esperar privilegios por el origen de un mandatario, sino de confiar en que el conocimiento de las realidades de esta tierra contribuya a cerrar las brechas que durante décadas han frenado su desarrollo. Córdoba no reclama favores; reclama oportunidades para convertir sus inmensas fortalezas en bienestar para su gente. El departamento posee riquezas envidiables. Su potencial agropecuario, su ubicación estratégica, la fertilidad de sus tierras y la extensa franja sobre el mar Caribe representan ventajas que pocos territorios reúnen. Sin embargo, ese patrimonio natural sigue esperando una infraestructura que le permita convertirse en una verdadera plataforma de crecimiento económico. En ese contexto, la pavimentación de la carretera que une a Lorica con San Bernardo del Viento, pasando por Moñitos, adquiere un valor estratégico. No es únicamente una obra vial. Es la llave para consolidar un corredor turístico capaz de dinamizar la economía, atraer inversión y generar empleo. El gobernador Erasmo Zuleta ha insistido en la importancia de este proyecto, consciente de que el desarrollo del litoral cordobés puede transformar el futuro regional. Igual trascendencia tienen las vías terciarias. El presidente electo Abelardo de la Espriella ha manifestado su interés en rescatar el campo colombiano mediante una red vial eficiente, y Córdoba espera que esa promesa encuentre aquí una de sus primeras expresiones. Miles de productores permanecen aislados, aun estando relativamente cerca de las grandes carreteras nacionales. Sin conectividad no hay competitividad, ni progreso rural posible. El agro cordobés, con la ganadería como su principal renglón económico, requiere mejores condiciones para fortalecer su presencia en los mercados nacionales e internacionales. Pero ese impulso también debe extenderse a la agricultura, la pesca y otras actividades productivas que constituyen el sustento de miles de familias. Córdoba vive una coyuntura excepcional. Tener dos presidentes consecutivos nacidos en su tierra representa un hecho histórico que despierta ilusiones legítimas. Ahora corresponde que esa coincidencia trascienda el orgullo regional y se refleje en su desarrollo.