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Opinión

Córdoba, ejemplo de resistencia

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
12 de febrero de 2026

Podría hablar de que la Valdiri muestra más empatía por la inundación que muchos alcaldes y pueblos que están de parranda mientras los vecinos se ahogan.

Podría hablar de los insensibles que roban casas bajo agua, de los miserables que cobraron desorbitados precios por viajes o por colchonetas, y de los políticos que sacan partido de la desgracia con sus publirreportajes sobre su gestión y su generosidad, pero sería perder tiempo y energía. Prefiero brindar un reconocimiento a los. cordobeses que de corazón han sido solidarios con los miles de damnificados de la mayor catástrofe natural que se recuerde en Córdoba. Ciudadanos como Juan, que puso un cartel en su moto: servicio gratis. La señora Ceci, que acogió en su casa a Astrid. Luis Miguel, que dejó guardar en su residencia las pertenencias de Isa; Isa, que reparte mercados en El Dorado. Rudy, que le dio cobijo a Clara; Clara, que con una camioneta prestada ayudó a sacar las cosas de Carolina. Carolina y Luz repartieron pan y chocolate que ellas prepararon. José Armando, Ales, Fabri y otros adolescentes llevan a los niños que están en el coliseo helados, crispetas y cosas que en el albergue improvisado nunca les darán. Y así me podría pasar todo el artículo nombrando actos de bondad de unos con otros en medio de esta hecatombe que ha golpeado a Córdoba, especialmente a Montería. Nunca he dudado de que lo mejor que tiene nuestro departamento es su gente. Pero verlo reflejado en cientos de publicaciones llena el corazón de orgullo y te invita a pensar que de esta vamos a salir más reforzados como pueblo. Porque el poder vecinal se ha hecho potente y las cadenas de favores han sido más fuertes que cualquier ayuda institucional. Empresas y particulares poniendo camiones y lanchas al servicio de quienes no pudieron sacar sus enseres. Técnicos que se ofrecen para arreglar electrodomésticos gratis. Vecinos que se han quedado cuidando las casas de los que marcharon. Y miles y miles de cordobeses que han aportado comida y material para los más afectados. Todo esto nos anima a pensar que Córdoba y Montería bajo el agua se han hecho más fuertes por la solidaridad, la bondad y la empatía de sus gentes. Que no nos quepa duda de que de esta vamos a salir siendo una sociedad más empática, más altruista y más responsable.