
Copa América

La selección colombiana de fútbol, un reflejo del país, une historias de dolor, perseverancia y humildad. Sus logros, aunque sin copa, inspiran unidad y orgullo nacional.
Por José Armando Benítez Tuirán La selección de fútbol colombiana es el reflejo de este injusto país. Es una amalgama de historias personales llenas de dolor, pasión, derrotas, triunfos, tristezas y alegrías, que se han encontrado y se han sabido complementar para buscar un objetivo común, superior a cualquier meta personal. Cuántos se han visto reflejados en Richard Ríos, el muchacho que a los 20 años -demasiado mayor para el fútbol- tuvo la oportunidad de probarse en un equipo profesional, y a base de esfuerzo logró debutar en la liga colombiana y hoy, es una de las grandes realidades de nuestro balompié. Más de 40 veces sentado en el banco de los suplentes, Camilo Vargas llegó un día a la titular de la tricolor y ahí se ha quedado, demostrando que cuando las cosas no se consiguen a la primera ni a la trigésima novena vez, el camino no es claudicar, sino perseverar. Ser suplente, cuando habías sido titular indiscutible, cuando habías tenido gestas memorables, verte relegado a un segundo plano y en lugar de amargarte, ser capaz de convertirte en la alegría del vestuario, en la cohesión del equipo, es solo para grandes hombres como Yerry Mina. Estar en un momento de forma inmejorable, ser el goleador de un histórico equipo argentino, y aceptar con humildad el banco no es fácil, es la muestra de la grandeza de Miguel Borja, que arrodillado imploraba para clasificar a la final. De James ya les hablé, y podría contar más de veinte historias personales que se fundieron en una sola, con la única idea de ser campeones de la Copa América de Fútbol 2024. No se consiguió. Pero igualmente son campeones, porque fueron capaces de unir a un país tan desigual. Hace mucho tiempo que no se veía a Colombia unida con tanta unanimidad entorno a un anhelo, a una ilusión, a un sueño. Cuesta demasiado que esta nación se ponga de acuerdo en lo que quiere, y eso es un gran inconveniente a la hora de construir un futuro para todos. Por eso es tan importante que haya surgido a través del deporte, un sentimiento que fue capaz de hacernos sentir, durante unas semanas, como deberíamos sentirnos siempre, como un solo país. Quizás debamos empezar a construir, desde las diferencias, el país que le queremos dejar a nuestra descendencia. Quizás debamos emular a esta gran selección que logró hacernos sentir más orgullosos de ser colombianos.