
Contra la dictadura, el machismo y el miedo

Hoy los católicos celebramos la Fiesta de Santa Julia Úrsula Ledóchowska, nacida en Austria en 1865 y muerta en Italia en 1939. Es la fundadora de la Congregación de las Religiosas Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante.
Santa Julia Úrsula nos enseña que la santidad es accesible a cada uno y está basada en el profundo amor a Dios y a los otros, demostrado en los deberes de cada día. Cuando murió, la congregación que había fundado contaba con más de 700 religiosas que desarrollaban su labor apostólica en 44 casas abiertas en diferentes países europeos, así como en Roma, donde falleció. Traigo a colación esta santa universal para recordar la importante acción de la mujer en el ámbito de nuestra Iglesia y de nuestras familias. Está más que demostrado que la mujer es la que hace avanzar la Historia y que donde llega una mujer crea espacios para la convivencia, el entendimiento entre distintos y el desarrollo social. En Colombia tenemos elecciones este domingo y les invito a votar por Paloma Valencia para que sea la primera mujer en llegar a la Presidencia de la República. Este domingo celebraremos la Fiesta de la Santísima Trinidad y en verdad solo tenemos dos opciones, claramente diferenciadas: votar a favor del Orden, la Ley y las Instituciones (con Paloma Valencia) o a favor del caos y de la dictadura (de izquierda con Iván Cepeda o de derecha con Abelardo De La Espriella). Conviene recordar que los extremos son muy peligrosos para la frágil sociedad colombiana. Justo hoy en el Caribe rendiremos tributo a dos mujeres dignas de todo mi amor, respeto y admiración. A las 4.30 pm, en La Santísima Trinidad de San Marcos, tendremos la Misa de Novenario de nuestra inolvidable tía Mayito Bárcena; y al atardecer, a orillas del Magdalena en nuestra amada Santa Cruz de Mompox, despediremos en una ceremonia íntima a la abuela Totó La Momposina. No es simple coincidencia que ambas se hubieran ido de este mundo en la misma semana, ni que esta misma tarde las honremos con estas ceremonias de gratitud. La tía Mayito (1939-2026) y la abuela Totó (1940-2026) fueron mujeres inspiradoras, de avanzada, que superaron el machismo y el miedo. Sentaron precedentes, sacaron adelante a sus familias con determinación y brillaron con luz propia como reflejo de la luz de Cristo en sus corazones. Dejan un gran vacío que solo será llenado con la ayuda de Dios, la memoria permanente de sus historias y con música. Vida eterna al inmortal legado de ambas… ¡Y que suene la banda, Bombo!