
¿Constituyente?

La propuesta de asamblea constituyente del presidente Petro genera debate en Colombia. Expertos explican su proceso y los temores sobre reelección, recordando la experiencia venezolana.
Por Bibiana Cabarcas Desde que en días pasados el presidente Petro lanzó la idea de una asamblea nacional constituyente, son muchas las voces que se han pronunciado al respecto, algunas a favor y la mayoría en contra, esto debido a la suspicacia que genera el echo de que a través de ella se logre reelegir y se atornille al poder. Para el ciudadano del común, esta palabreja no le sabe a nada, sobre todo si trabajan para el diario que, cada vez está más difícil debido al costo de la vida; pero es necesario explicar de qué se trata y para qué sirve una constituyente. La asamblea nacional constituyente es un organismo colegiado que tiene como función reformar o redactar la constitución, en Colombia fue convocada en 1991 para reformar la constitución de 1886, y de ahí nació la constitución que hoy nos rige. Para reformarse se debe dar un diálogo de diferentes sectores sociales, pero antes, se debe contar con la aprobación del Congreso y de al menos una tercera parte del censo electoral, algo así como unos 13 millones de votantes. Se debe llamar a votación y si el pueblo dice que sí, se debe de nuevo votar por los asambleístas que son los encargados de reformar la carta magna. Por lo tanto, el Congreso queda suspendido, durante el término en que la asamblea cumpla sus funciones, establecido en el art. 276 de la carta magna. En el art. 376 de la misma constitución, se describen los mecanismos para su reforma. No es un proceso sencillo, lleva tiempo elaborarlo y también debe pasar por la aprobación de la Corte Constitucional que deberá darle su viabilidad jurídica. ¿Si le alcanzará el tiempo al actual gobierno? El temor que despierta esta propuesta radica en que se podría reformar el art. 197 de la constitución en donde se establece que: "Nadie podrá ser elegido para ocupar la presidencia de la república por más de dos períodos" y con esta reformita, el actual mandatario con todo el poder del estado a su favor y del presupuesto que maneja, se podría hacer reelegir, y quien sabe, si varias veces. Así pasó en Venezuela. El presidente, en su campaña presidencial prometió no reformar la constitución de 1991, pero ya sabemos que prontamente cambió de opinión, y en medio de la minga y sus simpatizantes de la primera línea, de la cual manifestó pertenecer, lanzó esta propuesta muy acogida por sus áulicos y vista con resquemor por todos los colombianos, que observan que se están siguiendo los mismos pasos que llevaron al vecino país a convertirse en la dictadura que hoy tiene a millones de venezolanos como parias por el mundo.