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Opinión

Conocimiento de las emociones… vital para el manejo del conflicto

Óscar Pérez Palomino
Óscar Pérez Palomino
Columnista
28 de junio de 2024

La inteligencia emocional, una semilla en nosotros, es clave para comprender reacciones y negociar. Harvard propone cinco pasos: reconocer, entender, legitimar emociones, clave en relaciones personales y laborales.

Por Óscar Pérez Palomino La inteligencia emocional es una de las cuatro capacidades que se nos ha concedido como don de nacimiento… pero dicha capacidad nos es otorgada en forma de semilla, plantea Stephen Covey, y por tanto, es nuestro deber advertirla y desarrollarla. Pues, si desatendemos esta capacidad, dada en germen, no comprenderemos nuestras reacciones ni su funcionamiento, y nos dejaremos arrastrar por las poderosas fuerzas restrictivas de las pasiones humanas, tales como el rencor, la envidia, el egoísmo, etc., que gobiernan, de esta manera, nuestro comportamiento y afectan las relaciones personales, familiares y laborales. Particularmente en las negociaciones, plantea Fisher y Ury, “el conocimiento de las emociones es un paso vital… porque las emociones pueden bloquear los asuntos (…) y para poder encontrar las causas de estas. Porque es mucho más productivo colocar los esfuerzos en donde están sus causas (…) En el mundo emocional que es tan etéreo y confuso, es importante aumentar el conocimiento y así poder reducir el briesgo (…) Un paso inicial para poder comprender las emociones del otro es que usted se conozca a sí mismo”. La metodología de Harvard establece cinco (5) pasos para el conocimiento de las emociones: Paso 1. Reconocimiento de la existencia de la emoción. Es importante destacar que esto es un proceso y no una actividad puntual y, por tanto, exige atención y cuidado: Observe qué temen, de qué están orgullosos, cuáles son sus sueños. (…) haga una descripción por escrito de sus emociones y de la de ellos; (…) Reconozca los asuntos en los que ellos son particularmente sensibles, los llamados botones calientes [las acciones que los encienden] y las de los demás que nos encienden … porque si nosotros los conocemos será más fácil identificar lo que les impulsa a actuar. Paso 2. Entender y lograr conocer las causas, los efectos y las manifestaciones de las emociones. Primero, hable explícitamente de las propias y después de las de la contraparte…en algunas ocasiones se puede detectar una específica emoción en el otro, pero aquel no la reconoce y más bien insiste en negarla; por eso es importante brindar un ambiente propicio para que el otro reconozca sus emociones sin ninguna inhibición, y para no dar a entender que se está jugando al psicoanalista. Paso 3. Reconocerlas como legítimas. Enfocarse explícitamente en las emociones que están sintiendo las partes para reducir la complejidad del problema; discuta sobre las emociones comprometidas… así se volverá la negociación más proactiva que reactiva; lo anterior con el objetivo de administrar las emociones y no permitir que seamos víctimas de ellas. De esta manera las emociones serían nuestras aliadas y no nuestras debilidades.