
Conéctate con tus hijos

Los recuerdos se van desvaneciendo con el tiempo, pero hay cosas con las que nos quedamos de por vida, como las sensaciones y emociones. Por eso, es importante que uno de nuestros objetivos como padres sea marcar momentos especiales y valiosos en nuestros hijos; enseñarles que lo más lindo de la vida está en disfrutar los pequeños detalles. Al final, de lo que se van a acordar es de lo que vivió y sintió. Que ellos disfruten las experiencias que involucran personas y sentimientos, que disfruten de la vida sin necesidad de tener cosas materiales, que entiendan que lo material va y viene, pero la familia siempre está, y que aprendan a apreciar que lo más importante para ser feliz está dentro de uno mismo.
Para lograr los propósitos anteriormente relacionados, es imperativo contar con espacios para compartir con nuestros hijos y pasar con ellos momentos significativos y constructivos. Contrario a lo que podríamos pensar, la solución está en nuestras manos. La idea es convertir en prioridad el propósito de liberar tiempo para compartir en familia. Con esa determinación, reúnelos a todos, grandes y pequeños, y anímalos a proponer horarios y posibles actividades. Recuerden que los momentos inolvidables de nuestra infancia suelen estar vinculados con el tiempo que compartimos en familia y no debemos privar a nuestros hijos de semejante experiencia. La conexión emocional con nuestros hijos es muy importante, ya que les proporciona un espacio de seguridad donde expresar y sentir con libertad aquellas cosas que les ocurren durante el día. Si carecen de estos momentos y de empatía con lo que les está sucediendo, se corre el riesgo de que su nivel de frustración aumente, al igual que su inseguridad, y baje la autoestima. Todo esto puede favorecer las muestras de comportamientos inadecuados, rabietas e irritabilidad. Cuando le damos a nuestros hijos ese tiempo de conexión emocional, les estamos proporcionando herramientas para liberar emociones y frustraciones. La conexión afectiva con nuestros hijos nos da la posibilidad de influenciar tanto como queramos en su sentir, pensar y actuar; de ser una autoridad, un modelo a seguir y de mejorar por nuestros hijos, de ganarnos su respeto, de convertirnos en la primera persona a la que asistan en busca de orientación, de consejo oportuno, de apoyo seguro y de ser sus guías en el revoltoso camino de la vida. Creamos la conexión al preocuparnos menos por su mal comportamiento y ocupándonos más de generar estrategias y acciones concretas que permitan suplir sus necesidades. Cuando lo logramos, se sienten acogidos, comprendidos y valorados. Crecen en la seguridad de tener un lugar relevante en nuestra vida y con un rol importante en la familia. TE DESTACAMOS Ser padres es un reto permanente a la creatividad, la imaginación y la fantasía. Conectémonos con nuestro niño interior y disfrutemos plenamente de los espacios que compartimos con nuestros hijos.