
Conductor insensato

Un conductor colombiano en Florida presume de quemar cosechas de café en su finca. Critica el capitalismo, pero rechaza regresar a Colombia o vender sus tierras.
Por Arianna Córdoba Díaz Les dijo que era dueño de una finca cafetera en el departamento del Valle, pero que él, para que la Federación Nacional de Cafeteros no se quedara con los beneficios del cultivo, prefería quemar o cortar la mitad de lo que las tierras producían año tras año. Habló sin sonrojarse, al contrario, parecía un poco orgulloso del mezquino proceder. Esa fue la conversación que Luis, el conductor de un servicio de transporte por plataformas (taxis que llamábamos anteriormente) entabló con unos amigos que hace poco visitaron la Florida. Ellos, por supuesto y con beneficio de inventario, no le creyeron la historia al cien por ciento; difícil creer que alguien que se ufane de terrateniente en Colombia emigre a los Estados Unidos para dedicarse a hacer carreras de taxi, menos si la tierra que dice poseer es altamente productiva. Luis no se callaba. Contaba que llevaba casi 30 años en Florida, que estaba casado con una cubana, que viajaba constantemente por diferentes partes del mundo y muchas de sus frases eran las habituales de los desagradecidos o hipócritas: despotricando del capitalismo y como añorando el Marxismo, lo que obviamente llevó a los pasajeros a preguntarse: "¿Qué hace este colombiano en Estados Unidos? País capitalista por excelencia, donde hay oportunidades, y muchas para salir adelante; país donde se paga con dólares y que mandan a sus familias en otros hemisferios. ¿Por qué entonces ha demorado casi tres décadas en ese país que dice despreciar pero que le da para vivir y muy bien?". Muchas preguntas sin responder. Aburridos con el parloteo del conductor, los pasajeros le recomendaron que en vez de darse mala vida quemando cosechas de café, le vendiera los terrenos al gobierno o que se regresara a Colombia si estaba tan ofendido con lo que Estados Unidos le había dado. "¡Ni loco!", fue la respuesta de Luis, "¿cómo se les ocurre que voy a vender mi tierra para que me la paguen a chivo y se la entreguen a cualquiera? Y tampoco voy a regresarme a Colombia, allá no voy a conseguir lo que he logrado acá ni en 50 años más". Esas son las historias contradictorias de ciertos personajes y son más frecuentes de lo que imaginamos: hablan de la redistribución de la riqueza (pero la de los demás), despotrican del capitalismo (pero gozan de los beneficios del mismo) y hablan pestes de Milei, Trump, Meloni, o cualquier gobierno que no sea progresista, pero no emigran a Cuba, Nicaragua o Venezuela, en donde sus ideales podrían estar en sintonía con los tiranos de turno. ¡Coherencia, por favor!