
Cónclave

El mundo católico lamenta la partida del Papa Francisco. Ahora, el colegio cardenalicio se prepara para elegir al nuevo líder espiritual, siguiendo estrictos protocolos.
Por Bibiana Cabarcas EL Papa Francisco partió a la casa del Padre, para los católicos es un momento luctuoso y de mucha emotividad, perder a quien dirige los destinos de miles de millones que profesan la fe católica cristiana, es un verdadero acontecimiento de proporciones mundiales, no todos los días se va un líder espiritual y no todos los días se debe elegir a su sucesor. Los protocolos para la elección por parte del colegio cardenalicio, del próximo Papa son muy estrictos, y casi no tienen nada que ver con la película nominada a la pasada temporada de los Óscar, que tiene mucho de ficción y poco de realidad. Según la tradición católica el primer Papa fue el apóstol San Pedro, cuya autoridad fue dada por el mismo Jesucristo y todos los Papas posteriores serían los sucesores del apóstol. En 1.059 el Papa Nicolás II decretó que solo los Cardenales podrían elegir al nuevo Obispo de Roma y cabeza de la Iglesia Católica, en 1.150 se estableció definitivamente el colegio cardenalicio y en 1.179 se formalizó la necesidad de obtener dos tercios de los votos para elegir al Sumo pontífice. En 1970 se fijó la norma de que solo podrían participar en la elección del Papa los cardenales menores de 80 años. Una vez sepultado el Papa, el camarlengo, quien es el encargado de suplir provisionalmente al Papa mientras se elige a su sucesor, convoca a todos los cardenales menores de 80 años al Vaticano, que llegan de todas partes del mundo, incluido Colombia con Monseñor Luis José Rueda Aparicio. Durante el cónclave los cardenales y el personal asistente permanecen aislados del mundo exterior en todo momento sin acceso a celulares o medios de comunicación, para evitar ser influidos en sus decisiones. Una vez reunidos juran mantener la integridad del cónclave y se vota una única vez durante el primer día, si no es elegido el nuevo pontífice ese día, se votará cuatro veces cada día y si al tercero no hay consenso, se permite un día de oración y reflexión antes de continuar con la votación. El voto es secreto, y una vez terminada la votación, se cuentan los votos en voz alta y luego se revisan. Las papeletas se queman en una chimenea y se agregan químicos para determinar el color del humo, que saldrá de color negro si no hay consenso o blanco si se ha elegido al nuevo Papa, conocido como Fumata Blanca. Se puede expulsar o excomulgar al cardenal que viole el voto secreto o haga campaña en favor de sí mismo o de otro cardenal. En los próximos días seremos testigos de esta nueva elección del líder de la Iglesia Católica, quien además es el jefe del estado Vaticano, encargado de velar por la doctrina que viene de Jesucristo y los apóstoles. Como católica estaré a la expectativa y orando para que sea elegido un Papa de acuerdo a la voluntad de Dios y no la de los hombres y podamos exclamar Habemus Papam.