
Conato de conflicto Colombia/EE.UU. (II)

El desarrollo económico global y la autoridad educativa comparten una dinámica de dependencia. Países y educandos enfrentan la perpetuación de relaciones desiguales, según analistas.
Por Óscar Pérez Palomino Como el mundo es interdependiente, las economías de los países no son la excepción… no son independientes, dado que "los países más avanzados han absorbido las economías de los países dependientes", y el subdesarrollo del tercer mundo es "consecuencia del desarrollo dentro del sistema capitalista (…) el desarrollo no tiende a hacer salir del subdesarrollo, sino a mantener la relación de dependencia. Puede darse gran desarrollo dentro de un régimen de subdesarrollo, [replicando en su interior] la estructura de dependencia", según lo señala Leonardo Boff. De manera análoga, así acontece también, con el ejercicio de la autoridad en el proceso educativo: o se ejerce autoridad o se es autoritario. Pérez Mercado Juan Francisco, afirma que "tienen en común estos dos conceptos el propósito de limitar y regular la actividad del educando/niño. Pero difieren en que mientras quien ejerce la autoridad busca y espera que el educando/niño se independice de él, quien ejerce el autoritarismo persigue perpetuar la dependencia que respecto de él tiene el infante". Es decir, que, así como el autoritario busca perpetuar la dependencia del educando/niño, el desarrollo busca también mantener la relación de dependencia de los países subdesarrollados, mediante el mecanismo centro/periferia. La teoría de la dependencia, según el pensador brasileño Fernando Henrique Cardoso, define al fenómeno del subdesarrollo "como un proceso social, global y dialéctico, [que surge como] consecuencia del desarrollo del capitalismo industrial, y cuyo mecanismo básico [de funcionamiento], consiste en crear, para generar y mantener su progreso científico-técnico y su creciente bienestar, un centro (…) y una periferia donde se instaura la dependencia, el estancamiento económico, los desequilibrios sociales y las tensiones políticas, sin soluciones autónomas, según el pensador brasileño Fernando Henrique Cardoso. Efectivamente, como el capitalismo está montado sobre el eje de la libertad económica y el socialismo sobre el eje de la justicia social, un énfasis exacerbado en el eje de la libertad económica, como en el caso del neoliberalismo, nos está conduciendo, en esta caso, al fenómeno inmanejable de la inmigración por "el sistema desigual de intercambio generador de desequilibrios" que existe en su seno, que obligan al éxodo de millones de personas hacia los EE.UU.; pero, por otro lado, si el desmedido énfasis se efectúa sobre el eje de la justicia social nos conducirá al descalabro de las economías, tal como sucede hoy en día con Venezuela. Lo anterior implica que, para mantener la polaridad o equilibrio del ecosistema de la esfera pública de los modelos de desarrollo, los países socialistas deben redireccionar sus políticas públicas hacia la libertad económica, y los países capitalistas deben hacerlo hacia la justicia social. Como ambos sistemas producen desequilibrios por hacer énfasis exacerbado en uno de los dos ejes, la racionalidad ecológica señala que equilibrar el modelo exige encaminar acciones hacia el eje descuidado.