
Comunicarse bien: Disposición de prestigio

Dominar la escritura y el habla es clave para una comunicación efectiva, reflejo de cultura y respeto. Evita ambigüedades, genera confianza y abre puertas laborales, potenciando el prestigio personal.
Por José Arturo Ealo Gaviria Escribir y hablar bien es de gran ayuda para transmitir lo que se expresa. Es un respeto para consigo mismo y con la persona o personas con quien se realiza una comunicación. Se evita ambigüedades. Revela de una persona su grado de cultura y de buenas costumbres. Hay más atención por parte de quien escucha. Escribir y hablar bien es gratuito. No hacerlo conlleva a riesgos o a dejar de ser considerado. La mala escritura es un enemigo silencioso. Animarse por escribir y hablar bien enriquece el lenguaje. Es fundamento de la comunicación. Se necesita emplearlo de manera correcta en muchas profesiones y oficios. Hablar y escribir bien facilita el medio laboral, enorgullece. Da prestigio. Dentro de la comunicación humana, no hay dudas de que la expresión oral es y ha sido siempre de gran importancia para los individuos. La pervivencia de esta clase de manifestación por sobre otras demuestra que es entonces una de las capacidades del hombre más importantes y útiles para convivir en sociedad. Mientras que a lo largo de la historia, el ser humano ha contado siempre con la posibilidad de expresarse oralmente, no se puede decir lo mismo de otras formas y tecnologías de la comunicación que existen breve tiempo en semejanza. La escritura posee muchos oficios más allá que la de comunicar ideas y en la actualidad el acceso a la misma está relacionada con la noción de igualdad. Se debe a que mediante siglos la lectura y comprensión de textos escritos (así como también la escritura misma) estuvieron reservadas a los sectores privilegiados de la sociedad. El peor rival de un gobierno corrupto es un pueblo culto, y que escribir y hablar bien no sólo hace a las personas más cultas, sino más interesantes. Quien gusta de buena ortografía, sabe ubicar las cosas en su lugar, es digno de confianza. Quien preserva la forma correcta de escribir una palabra, sin duda sabe considerar aspectos más valiosos de la vida. Evidentemente, nadie va a morir por no escribir o hablar bien, pero dicha habilidad es reflejo de la educación, un valor cuya ausencia se halla detrás de un buen número de problemas. Una correcta expresión implica respeto hacia el interlocutor, a quien se le está hablando. Las palabras han hecho revoluciones en la comunicación, que la gente se enamore o se odie para siempre. Hay que tener cuidado al decirlas y escribirlas. El primer requisito de toda comunicación es el respeto.