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Opinión

Comisión asesora de relaciones exteriores

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
3 de septiembre de 2024

Tras la separación de Panamá, Colombia creó una comisión para mejorar relaciones con EE. UU. Aunque exitosa al inicio, su politización la llevó a la irrelevancia actual.

Por Rafael Hernández Mestra. Por allá en el año de 1913 después de la separación de Panamá de Colombia (que fue en 1913), las relaciones de Colombia con Estados Unidos se habían complicado, fue entonces cuando surgió la idea de crear una Comisión Asesora de Relaciones Internacionales, con el objetivo de acercar el Congreso a la Política Exterior y así lograr un consenso interno en Colombia para fijar una única posición. Dicha idea no solo funcionó, sino que la instancia fue renovada para seguir asesorando al Gobierno Nacional, especialmente en controversias territoriales con los países vecinos y para la participación de Colombia en conferencias internacionales. La Comisión jugó un papel importante en las negociaciones que llevaron al Tratado Esguerra-Bárcenas, suscrito en 1928 entre Colombia y Nicaragua, con el cual el país obtuvo reconocimiento de su soberanía sobre la isla de San Andrés. Sin embargo, a medida que fue pasando el siglo XX, la Comisión pasó de ser un órgano apolítico y de carácter técnico, integrado por expertos en derecho internacional nombrados por el Congreso y el Ejecutivo, a un grupo politizado que lo fue desdibujando al extremo de convertirse en lo que es hoy en día. En efecto, esa comisión se empezó a debilitar en el año 1974, al modificar la composición de los miembros para obligar a las dos Cámaras del Congreso a elegir al menos a cuatro miembros activos del Legislativo y solo dos expertos independientes. Luego, con la ley 53 de 1982, se incluyen a todos los expresidentes como miembros permanentes, sumados a los cuatro miembros del Congreso elegidos, preferentemente, de las comisiones segundas de ambas Cámaras, algo que quedó como un requisito en la ley 955 de 2005. Así las cosas, la Comisión quedó conformada entonces por los exmandatarios elegidos por el voto popular, dos miembros escogidos por el Gobierno Nacional, con sus suplentes y doce congresistas de las Comisiones Segundas Constitucionales. Además, con el Estatuto de la Oposición, un miembro y su suplente, de uno de esos partidos, más otro miembro con su suplente de partidos independientes. Como quien dice, se perrateó dicha comisión. Al incluir un número tan alto de congresistas, se rompió el principio de confidencialidad en las reuniones de la comisión y se volvió inoperante. Pasó a ser más un cuerpo político al que se le rinde informe sobre la política exterior y no un cuerpo consultivo que asesorara al presidente, por lo que esta comisión ya es irrelevante y se encuentra en una verdadera crisis, donde sus expresidentes no asisten.