Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Comenzó la besadera

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
20 de abril de 2023

La campaña electoral colombiana arranca con viejos trucos: promesas vacías, oportunismo y la "besadera". Políticos reviven la ilusión popular a meses de las elecciones regionales.

Por José Armando Benítez Tuirán Parece mentira que ya estén aquí otra vez; la abrazadera, la besadera, la cargadera de pelao chiquito, la bebedera de tinto en casa de los pobres y especialmente el interés por lo que le pasa al pueblo. El mismo pueblo que durante cuatro años no les ha importado un cuerno. Al que han ignorado, del que se han aprovechado y al que tristemente vuelven a utilizar para intentar lograr sus fines. Es verdad que los comicios están muy lejos todavía, que falta más de medio año para que se lleven a cabo las elecciones regionales que elegirán a gobernadores, diputados, alcaldes y concejales, pero la carrera por el protagonismo electoralista ya arrancó. Porque los colombianos somos famosos por llegar tarde a todo, menos a una campaña electoral. La apatía hacia los partidos políticos, ha servido de gancho para mostrar falsamente un alejamiento de los políticos de siempre. Pero también se está utilizando para iniciar las recolecciones de firmas que les permitan una futura candidatura nacida del supuesto clamor del pueblo, respaldada por miles de rúbricas (que todos sabemos que carecen de cualquier valor electoral). Se ve de lejos que simplemente es la excusa de moda para comenzar las campañas y hacer proselitismo político tres meses antes de lo permitido, pues se les facilita el contacto con los electores. Y comienza nuevamente la práctica nacional por excelencia de nuestros políticos: la de ilusionar. Alimentan de esperanza a la gente, la llenan de expectativas, les hablan de ideas maravillosas, de proyectos perfectos, de cambios trascendentales, de nuevos horizontes, para salir al final de cuentas con el mismo chorro de babas de siempre. Y vuelve la desesperanza, la desilusión, el pesimismo y el abatimiento, por haber puesto la fe en un proyecto lleno de aire, de palabras que se diluyen con el tiempo, pero que traerán de regreso las brisas electorales dentro de otros cuatro años. Esto todavía no ha comenzado oficialmente, pero todos sabemos lo que se viene en las próximas semanas. Ya lo hemos vivido muchas veces, como un mal sueño vuelven los ilusionistas, traen nuevos trucos, se vestirán de gobierno si fuera el caso, o de oposición si hiciera falta. Atacarán en tarima a quiénes hace cuatro años abrazaban, no tienen vergüenza… pero menos vergüenza tenemos nosotros que los volvemos a elegir. Aliste el cachete… comenzó la besadera.