
Colombianidad

Colombia brilla más allá de la adversidad. Artistas como Shakira, Karol G, Botero, Vives y Falcao reafirman la identidad nacional. Descubre el talento y la esperanza que florece en el país.
Por José Manuel Acevedo Todos los días pasan cosas buenas. Están las acciones solidarias de un montón de colombianos anónimos que van ayudando a transformar la vida de las personas sin hacer mucho aspaviento, el trabajo honesto de miles de ciudadanos o las clases que se dictan de otro modo, como las de la profe Angely que, en un colegio público de Malambo, enseña a sus alumnos basada en el baile y los ritmos tradicionales de su región. Todos los días nacen, también, nuevos y buenos artistas; patean con arte el balón cientos de niños en sitios de la Colombia profunda esperando a ser descubiertos, mientras jóvenes con excelentes promedios en sus universidades o con proyectos de emprendimiento forjan sus sueños con un esfuerzo diario que, de entrada, vale mucho la pena. Esa Colombia, por momentos opacada por los gritos de los políticos y apocada por las sentencias de desesperanza de los catastrofistas de ocasión, vuelve a aflorar cada vez que uno de los hijos de este convulsionado país triunfa en el mundo y nos recuerda que ni Pablo Escobar ni 'Otoniel' definen la verdadera identidad de los que somos de acá. En menos de una semana, Shakira, Karol G, el maestro Fernando Botero, Carlos Vives y Falcao resignificaron un concepto que, de tanto en tanto, se refunde entre los problemas y la incertidumbre nacional: el de la auténtica colombianidad. El Botero inmenso que nos dejó hace unos días volvió a recordarnos con los resúmenes de su vida que se hicieron a propósito de su partida, que el camino es largo para los que se proponen triunfar; que rara vez está exento de problemas pero que, con persistencia, se puede llegar a ser uno de los pintores y escultores más influyentes del mundo, así al comienzo le hayan dicho todo lo contrario. Karol G y Shakira demostraron en los VMAs que su talento es portentoso y que ninguna tusa es más grande que su reivindicación como mujeres empoderadas que se abrieron camino en una industria ciertamente difícil. Como si su música y la inspiración que constituyen para muchos no fuera suficiente, su aporte social es encomiable y con recursos propios y pasándoles el sombrero a fundaciones a nivel mundial aportan, como en el caso de Shakira, miles de millones de pesos para la construcción de un megacolegio en Barranquilla o está el caso de Maluma que, mientras llena estadios en Estados Unidos por estos días, les construye techo a muchos de sus paisanos en Antioquia. Casi al mismo tiempo, Carlos Vives y Falcao se encontraban en Madrid. Sus voces se oyeron fuerte en España y en un conversatorio verdaderamente emotivo les hicieron entender a miles de europeos por qué Colombia es mucho más que guerra y coca. Hace poco le oí decir a la periodista Andrea Guerrero que resulta increíble que en este país les exijamos más a los deportistas o a los cantantes que a los políticos. Tiene razón. Los últimos nos decepcionan con enorme frecuencia; los primeros, aun sin que sus mejores oportunidades se hayan consolidado en el país en el que nacieron, les están dando todos los días razones de orgullo y felicidad a sus connacionales. Aunque sin la fama de un artista, decenas de científicos, médicos y funcionarios como Juan González, en la administración del actual presidente de Estados Unidos, o Natalia Bayona, como la directora ejecutiva de la Organización Mundial del Turismo, se convierten también en referentes de los que tendríamos que hablar más en los colegios y en las conversaciones cotidianas para llenar de contenido real el concepto más genuino de la colombianidad. En buena hora existen estos ejemplos y los que nos falta por nombrar y resaltar. Ayúdenme con la lista y extendamos la verdadera colombianidad.