
¿Colombia al borde del colapso?

Colombia enfrenta una crisis económica inminente: desconfianza internacional, déficit fiscal y caos energético. La situación exige un cambio de rumbo urgente para evitar el colapso.
Por Félix Manzur Jattin Colombia al borde del colapso económico: irresponsabilidad, déficit y caos energético. Colombia se precipita hacia una crisis económica sin precedentes. La suspensión de créditos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) es una señal inequívoca de la desconfianza internacional hacia la conducción fiscal del país. El déficit fiscal se ha desbordado, fruto de un Estado derrochador que ha violado la regla fiscal con descaro y ha hipotecado el futuro de millones de colombianos para financiar su populismo ciego. La sangría económica es evidente en todos los frentes. Los ingresos de Ecopetrol, columna vertebral de las finanzas nacionales, se desploman tras la retirada de socios estratégicos, como los británicos, que abandonaron el país ante la inseguridad jurídica y la parálisis petrolera. A esto se suma la desastrosa decisión de frenar la exploración y explotación de hidrocarburos, condenando a Colombia a una escasez de gas inminente y a una dependencia energética que minará su soberanía. Mientras el gobierno multiplica gastos insostenibles, las fuentes de ingresos se extinguen. La inversión extranjera huye, las exportaciones se debilitan, y la recaudación tributaria se erosiona en medio de una recesión cada vez más palpable. Los déficits en infraestructura, salud, seguridad y educación se convertirán en bombas de tiempo sociales, alimentando el desempleo, el hambre y la violencia. Colombia se dirige a un abismo: sin gas, sin petróleo, sin crédito internacional y con un aparato estatal hipertrofiado que consume más de lo que produce. Cada decisión errada está sembrando las semillas de una catástrofe económica que puede tardar décadas en revertirse. La inflación, la pobreza masiva y la fuga de capitales ya no son amenazas lejanas: son realidades que tocan la puerta. El país necesita un cambio de timón inmediato. Urge restaurar la disciplina fiscal, reactivar el sector energético y recuperar la confianza empresarial antes de que la debacle sea irreversible. De lo contrario, Colombia enfrentará no solo una crisis económica, sino el riesgo real de un colapso institucional y social de dimensiones históricas.