
Colapso anunciado

El ICA enfrenta una crisis crítica por fallas operativas y administrativas, afectando al sector ganadero colombiano. La ineficiencia en la expedición de guías y contratación de personal genera caos.
El ICA atraviesa un momento crítico que demanda una reflexión seria y profunda. La crisis en la expedición de guías sanitarias de movilización interna pone en evidencia las falencias operativas y administrativas que afectan gravemente al sector ganadero en Colombia. Esta situación, que se repite año tras año con la finalización de los contratos de personal, no solo es inaceptable, sino que demuestra una falta de previsión y un descuido inexcusable hacia una de las industrias más importantes del país. La ineficiencia en la contratación de funcionarios del ICA está causando caos en las sedes de todo el país. Ganaderos y empresas se encuentran en una encrucijada: formalizar la venta de su ganado se vuelve casi imposible, y ante la falta de guías, se ven obligados a recurrir a la informalidad, lo que pone en riesgo la salud pública y la calidad de la producción. Este desorden no es solo un problema administrativo; es un golpe directo a los medios de vida de miles de familias que dependen de la ganadería. Nos enfrentamos a un sistema que no solo es lento y complicado, sino que ha mostrado una alarmante incapacidad para adaptarse a las necesidades del sector. Mientras tanto, los ganaderos siguen esperando respuestas de una entidad que parece más interesada en mantener su burocracia que en servir a la comunidad. Es preocupante que el ICA no haya tomado medidas proactivas para evitar este colapso.