
Cirugía radical

Las analogías no siempre son recibidas de buen grado por los defensores del pensamiento equidistante, hoy llamado de centro, que suele estar plagado de buenismo y cándidos propósitos, porque les aterra la claridad expositiva y las decisiones perentorias ante hechos y situaciones aberrantes.
Pongamos el caso de la degradación del cargo de presidente de la república en manos de un individuo incumplido, mentiroso compulsivo y manipulador empedernido, que utiliza datos incompletos y antitécnicos en pro de sus intereses doctrinarios y políticos, que nunca acepta su responsabilidad ante nada y que tiene la manía de transferir la culpa a sus adversarios y antecesores, algo que hace en términos procaces, utilizando expresiones inaceptables en un primer magistrado, como hp, paseando de la mano de un travestido públicamente y visitando burdeles extranjeros durante visitas oficiales, nombrando funcionarios de alto nivel por su condición sexual y no por su experticia, para posar de incluyente, y apoyando regímenes repudiables, como las dictaduras de partido único y los movimientos teocráticos de Asia, que persiguen sistemáticamente a las mujeres y a los homosexuales, etc. Si ese individuo, en nombre de su obsesión ideológica, que se sustenta en un anacronismo fracasado por su inoperancia productiva y su fomento de la corrupción estatal y la cancelación de la libertad, va demoliendo a su paso todo lo que toca con el objetivo delirante de refundar la sociedad “esclavizada por la oligarquía”, acabando con la prestación de los servicios de salud, invitando a los criminales a construir una falsa paz, dejando que el hampa en todas sus formas se apodere de los territorios y así influya en los eventos electorales por venir, y si además tiene proyectada, como base de su perpetuidad, una asamblea constituyente en cabeza de su designado sucesor, un hombre frío y calculador como un ofidio en el crepúsculo, es apenas natural que eso produzca una áspera respuesta de sus opositores, quienes prometen una defensa radical de la división de poderes y de la empresa privada, y un ataque inflexible a todas las formas de la delincuencia, incluyendo la corrupción y el narcotráfico desbordado. Esa reacción, sin embargo, planteada sin ambages, les parece polarizante y extremista a los nefelibatas, quizá porque ellos están acostumbrados, con sus modales melifluos, a lidiar con hermanitas de la caridad y no con las hienas que nos han hundido, una vez más, en la ignominia y la desesperanza. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.