Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Cirugía radical

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
25 de enero de 2026

Las analogías no siempre son recibidas de buen grado por los defensores del pensamiento equidistante, hoy llamado de centro, que suele estar plagado de buenismo y cándidos propósitos, porque les aterra la claridad expositiva y las decisiones perentorias ante hechos y situaciones aberrantes.

Pongamos el caso de la degradación del cargo de presidente de la república en manos de un individuo incumplido, mentiroso compulsivo y manipulador empedernido, que utiliza datos incompletos y antitécnicos en pro de sus intereses doctrinarios y políticos, que nunca acepta su responsabilidad ante nada y que tiene la manía de transferir la culpa a sus adversarios y antecesores, algo que hace en términos procaces, utilizando expresiones inaceptables en un primer magistrado, como hp, paseando de la mano de un travestido públicamente y visitando burdeles extranjeros durante visitas oficiales, nombrando funcionarios de alto nivel por su condición sexual y no por su experticia, para posar de incluyente, y apoyando regímenes repudiables, como las dictaduras de partido único y los movimientos teocráticos de Asia, que persiguen sistemáticamente a las mujeres y a los homosexuales, etc. Si ese individuo, en nombre de su obsesión ideológica, que se sustenta en un anacronismo fracasado por su inoperancia productiva y su fomento de la corrupción estatal y la cancelación de la libertad, va demoliendo a su paso todo lo que toca con el objetivo delirante de refundar la sociedad “esclavizada por la oligarquía”, acabando con la prestación de los servicios de salud, invitando a los criminales a construir una falsa paz, dejando que el hampa en todas sus formas se apodere de los territorios y así influya en los eventos electorales por venir, y si además tiene proyectada, como base de su perpetuidad, una asamblea constituyente en cabeza de su designado sucesor, un hombre frío y calculador como un ofidio en el crepúsculo, es apenas natural que eso produzca una áspera respuesta de sus opositores, quienes prometen una defensa radical de la división de poderes y de la empresa privada, y un ataque inflexible a todas las formas de la delincuencia, incluyendo la corrupción y el narcotráfico desbordado. Esa reacción, sin embargo, planteada sin ambages, les parece polarizante y extremista a los nefelibatas, quizá porque ellos están acostumbrados, con sus modales melifluos, a lidiar con hermanitas de la caridad y no con las hienas que nos han hundido, una vez más, en la ignominia y la desesperanza. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.