
Cinco siglos de Hispanidad

Hoy celebramos a Santiago, uno de los doce apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo. Al hermano de San Juan Evangelista se le llama el Mayor, para distinguirlo del otro Santiago, el Menor, que es más joven. Y junto a Juan y a Pedro es de los preferidos de Jesús, por cuestiones de mérito.
Santiago era pescador y no era santo cuando se hizo apóstol, pero la santidad le llegó poco a poco. Fue testigo de los grandes milagros de Nuestro Señor, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración y en su Oración de Getsemaní. Después de la Ascensión de Jesús, Santiago se consagró como uno de los principales apóstoles. Por eso cuando Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo primero que hizo fue cortar la cabeza de Santiago y encarcelar a Pedro. Así que El Mayor tuvo el gran privilegio de ser el primero que derramó su sangre por proclamar nuestra Fe verdadera. Algunas tradiciones antiguas dicen que Santiago El Mayor alcanzó a evangelizar en Hispania, provincia del Imperio Romano ubicada en la península Ibérica. Se cree que en el año 40 fue testigo de la primera aparición de la Virgen María, Nuestra Señora, en Zaragoza. Esta santa advocación es conocida entre nosotros como Nuestra Señora del Pilar. Los católicos del mundo creemos que las reliquias del apóstol se encuentran en la Catedral de Santiago de Compostela (Galicia, España), a cuyo santuario tuve el honor de peregrinar, hoy hace 4 años, como lo han hecho durante siglos millones de peregrinos. Santiago es Patrono del Reino de España y, por lo tanto, de La Hispanidad, nuestra trascendente nación extendida por el mundo a la que identificamos con la Cristiandad. Nos reconocemos como hispanos los creyentes en Cristo que descendemos de Hispania, es decir, de España y Portugal. Por lo tanto, Hispanoamérica también incluye a Brasil. Los hispanos invocamos a Santiago Apóstol en momentos de gran peligro y sentimos su poderosa protección. Sabemos que, si pedimos su intercesión, conseguimos sus favores. A Santiago encomendamos hoy a nuestra Familia en su aniversario 59, y las celebraciones en torno a los Cinco siglos de Fundación de Santa Marta, la ciudad del origen, donde nuestros padres pasaron su Luna de Miel. Gracias, Santiago Apóstol, por traernos la Luz de la Verdad y por inspirar la gesta de nuestros mayores en El Caribe Real, que dio origen al Nuevo Mundo. Como miembros de la generación del Quinto Centenario agradecemos también a nuestro Sacro Emperador, Carlos V de Habsburgo. ¡Bendito seas, por siempre, enviado del Cielo y patrono de La Hispanidad! Así sea.