
Ciao al apretón de manos

La pandemia transformó los saludos, reemplazando el apretón de manos, un gesto antiguo, por alternativas más seguras. Culturas como la india y la japonesa ofrecen ejemplos de saludos sin contacto físico.
Por Pablo Rosselli Cock Una de las tantas costumbres que cambió la pandemia fue la de estrechar la mano al saludar y al despedirse, una práctica milenaria originada en la Antigua Grecia como un símbolo de paz entre dos personas que se muestran desarmadas. En la Edad Media, el apretón de manos con la derecha, mano contraria al lado de donde se desenfundaba la espada, era un mensaje al interlocutor de que se iba en actitud de concordia. Más adelante los Boys Scouts solían saludar con la izquierda con el argumento de que es la mano del corazón. Dar la mano en tiempos de epidemias representa un riesgo de infección, de manera que se prefieren otras formas de saludo como gesto de conexión entre los humanos que son seres sociales y táctiles. Por ejemplo, el saludo de bienvenida y despedida usado en India, Nepal y otras regiones de Asia, el namasté, que significa: mi alma honra la vuestra por lo que me inclino ante usted. Este se hace con las palmas unidas y una leve reverencia, y se considera que ha sido la razón de una disminución del contagio del coronavirus en países como Tailandia. Los japoneses hacen reverencias al saludarse y es inusual ver el contacto físico en público aún en las parejas. En Samoa existe el flash de cejas mientras se sonríe, en los musulmanes la mano sobre el corazón y en los hawaianos se practica el "shaka", saludo popularizado por los surfistas que consiste en extender el pulgar y el índice, escondiendo los otros dedos mientras se agita la muñeca. Es cierto que la mano es portadora de millones de virus, bacterias y parásitos, en especial en las personas que no se las lavan con regularidad. Tanto así, que recuerdo a un profesor de urología que recomendaba a los hombres lavarse las manos antes de orinar, y no después, con el argumento de que lo que estaba sucio eran las manos. Algún desocupado hizo el cálculo de a cuantas personas les daba la mano en un año el presidente de los E.E.U.U y fueron 65,000. De hecho un saludo de mano de un político en época electoral representa un voto. Evitar el contacto mano a mano no solo previene el contagio de virus pandémicos sino también epidémicos estacionales como el de la influenza. De ahí que ahora en nuestro medio se use el choque de puños y el gesto de tomar del codo o del antebrazo a la persona a la que se saluda. Ahora que muchas veces se oculta la sonrisa detrás de una mascarilla y se evita el contacto de manos, seguro vendrán más mecanismos adaptativos más seguros aprendidos de otras culturas para expresar el afecto. Bienvenidos ellos con su aporte a la salud. ¡Namasté!