
Chocorazo y también Chiquito malo

Colombia observa con expectación la situación en Venezuela tras las elecciones. La incertidumbre domina, mientras "Chiquito Malo" busca reintegrarse a la sociedad colombiana.
Por Miguel Mercado Vergara En Colombia cada día que pasa crecen las expectativas por lo que acontece en Venezuela. Su suerte nos interesa por toda la narrativa histórica que colman las páginas de la vida de las dos naciones. El amplio vecindario que se prolonga en extensos kilómetros, por sí solo, habla de las vinculaciones de toda índole que nos unen. Nada ni nadie podrá borrar las huellas que dejaron las pisadas que dibujó Bolívar en nuestro suelo cuando libró gran parte de su lucha libertaria desde tierras colombianas. Ni nada ni nadie tampoco podrá borrar de la memoria de los tiempos sus arengas y mensajes expresados para defender la libertad. Por eso desde todos los rincones de Colombia hoy se escuchan las voces solidarias que unánimemente respaldan la decisión mayoritaria de los venezolanos expresada en el certamen electoral del pasado 28 de julio cuando ganó abrumadoramente la fuerza opositora al actual régimen. Descaradamente Maduro no lo ha querido reconocer por lo que ya es un hecho cumplido el rechazo mayoritario del mundo a ese chocorazo. La suerte venezolana es incierta. Las protestas populares son incontenibles porque es el alma del propio pueblo la herida. Y cuando esto ocurre la ira colectiva nadie la controla. Es una fuerza ciega que solo se apacigua si se reconoce su victoria. Todo indica que Maduro no cederá. Y nadie sabe qué ocurrirá. Y en Colombia ha salido al ruedo alías Chiquito Malo, el líder de una agrupación al margen de la ley que ha expresado su intención de retornar con sus huestes a la normalidad ciudadana. Se entiende que nadie ve con malos ojos esos propósitos de enmienda. Los actos de rectificación en la vida tienen un gran significado familiar y social porque es de Perogrullo que la existencia humana carece de sentido cuando se discurre todo el tiempo en medio de la zozobra o el delito en cualquiera de sus manifestaciones. Alguna vez defendí a un hombre de 25 años que en el reclusorio me lanzó una pregunta lapidaria: "¿...para qué sirve mi juventud en esta cárcel con tantos años de condena encima?". Eso es cierto respondí. Muchos serían los beneficios para la tranquilidad de la comunidad en general si la paz en Colombia se hace realidad. Ojalá que la decisión de la agrupación comandada por Chiquito Malo sea exitosa en sus propósitos de pacificación.