
Cerramientos

Es una dificultad que los llamados "lotes de engorde" sean mantenidos limpios y debidamente cercados por sus propietarios, que, muchas veces, no se sabe quiénes son para evitar cumplir con esta labor social; en cambio, existe la tendencia a correr las cercas cuando se desarrolla una obra como una carretera o una calle que pasa por los límites de una propiedad, finca o casa, que antes de lo que "canta un gallo", tiene corridos los alambres o paredes, reduciendo el espacio vital para el uso de todos.
Es algo que no debería suceder, por cuanto el área disponible, tanto rural como urbana, en los municipios del departamento de Córdoba y las sabanas de Sucre y Bolívar, por su extensión como un recurso abundante, debe tener las más amplias carreteras, avenidas, calles y casas, adecuadas para el calor del trópico, que dejarían sin piso alguno los reclamos por pequeñas franjas de tierra, como si este fuera el principal factor de producción. La historia es que el estilo colonial de callecitas y calles de Cartagena y los asentamientos de esa época se replicaron durante siglos en el resto del país y, cuando llegó la nueva institucionalidad con el tránsito de lo rural a lo urbano en la segunda mitad del siglo XX, el dominio ahora del centro del país con Bogotá a la cabeza nos trasladó a la Costa las llamadas "cajitas de fósforo", que en Montería fueron los barrios La Pradera, La Ribera, El Puente, áreas reducidas para las inclemencias del clima. Proceso que no ha sido tomado con responsabilidad por las administraciones públicas, por cuanto la carencia de viviendas en el país es elevada, un total de 1.268.000, mientras que en Montería se estima un número de 65.000 viviendas entre nuevas y las que requieren adecuaciones para su habitabilidad, parte de lo cual está ligado al entorno, por cuanto un porcentaje alto de las calles de Montería carece de pavimento y los vecinos cercan los corredores como parte de sus casas. En este punto entran otras variables como la inexistencia de vías arterias con sus dobles calzadas y sus carriles, no de pintura, para ciclistas y andenes amplios para los peatones, que no se proyectan en el horizonte, sino que se está utilizando lo construido hace más de diez años y estrechándolo con ciclovías dentro de las mismas calzadas, con tachas y bolardos que no son utilizados por "nadie", por el riesgo que implica su uso en una vía congestionada. Este cerramiento no es solución; por el contrario, es más congestión y reducción del espacio, y así como hay que diseñar el alcantarillado pluviométrico de Montería, es necesario que su sistema vial se modernice, para que haga frente a la "avalancha" de turistas que nos seguirá llegando, ahora con la internacionalización del aeropuerto y la agenda 2052 que estamos vendiendo.