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Opinión

Cerebro del asesino

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
23 de septiembre de 2024

El desarrollo reducido de la corteza prefrontal predispone a la violencia. Estudios revelan bases neuroanatómicas en cerebros asesinos, vinculando amígdala, hipotálamo y lóbulo temporal.

Por Remberto Burgos de la Espriella Execrable, censurable, despreciable. El comportamiento de la corteza prefrontal muestra una reducción considerable en su desarrollo. El área de la función ejecutiva del cerebro es inferior al grupo de control. Estos elementos predisponen a una persona a la violencia: reducción del autocontrol, menor control sobre el sistema límbico (ira y rabia) y mayor adicción al riesgo. En el 2019 se demostró una menor cantidad de materia gris en comparación con las personas encarceladas por otros delitos. Los pacientes con delitos por homicidio tenían esa tendencia. Somos la función de la biología y el ambiente. Los crímenes de sangre son macabros, pero los de cuello blanco producen similar horror. No tenemos el freno social para detenernos; nuestra conducta sigue. Psicopatía y violencia se asocian, no son sinónimos y algunos psicópatas no son violentos. La plasticidad es una de las características propias del cerebro y podemos afirmar que algunos de estos enfermos, especialmente antes de los 25 años, pueden mejorar o controlar sus impulsos beligerantes. Después de esta edad, cuando el cerebro ya funciona en forma madura, es muy difícil. Debemos diferenciar entre agresividad y violencia. La primera está enfocada en la conservación y supervivencia del individuo. La violencia es el daño desmedido sin mediar límites y sin considerar consecuencias. Los mecanismos neurobiológicos regulados enfocados en la supervivencia (agresividad) comienzan a sufrir una disfunción, de modo que se genera una conducta violenta que puede ser manifestada existiendo o no un estímulo específico. Las bases neuroanatómicas del cerebro asesino: la corteza prefrontal orbitofrontal, el hipotálamo, la amígdala y el lóbulo temporal. En el hipotálamo nace la respuesta entre la agresión afectiva (respuestas emocionales) y la agresión instrumental (carecen de respuesta emocional). Existe una relación directamente proporcional entre las regiones ventrales de la amígdala y las respuestas de agresión/impulsividad. Del mismo modo, se observó que la amígdala dorsal tendría una función reguladora, mientras que la activación/estimulación sería mediada por la amígdala ventral. Su menor volumen se relaciona con agresividad y psicopatía. Los delincuentes psicopáticos, en comparación con los sujetos no criminales, tienen una corteza temporal más delgada que se extiende hasta la materia gris. Se han informado asociaciones entre el desequilibrio neuroquímico y la agresión. La baja actividad serotoninérgica en humanos se ha relacionado con la violencia impulsiva y autodestructiva, mientras que el aumento de los niveles de serotonina sináptica se ha relacionado con la agresión. ¿Esta anatomía sería vulnerable a la educación? Repugnable, abominable, condenable.