Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Centralicen, centralicen, centralicen

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
24 de abril de 2023

El centralismo ahoga a la región Caribe colombiana, que lucha por autonomía desde 1919. Empresas clave y decisiones políticas se concentran en Bogotá, limitando el desarrollo regional.

Por Félix Manzur Jattin Hace algunos años y en gobiernos anteriores, la Costa Caribe tenía a nivel de gobierno central tres ministerios, muchos viceministerios e institutos descentralizados. Hoy vemos como el asfixiante y agobiante centralismo nos absorbe completamente. Nuestras empresas emblemáticas como Urrá, Gecelca, son manejadas en su junta directiva por gente del interior del país. Sacaron a todos los miembros costeños de las mayorías de las juntas directivas de las empresas de economía mixta. Manejábamos presidencias y comisiones importantes en el parlamento colombiano. La región Caribe colombiana constituida por los ocho departamentos del litoral Caribe, viene desde hace muchos años luchando por convertirse en una región autonómica. Su proceso de integración data de los años 1919, con la creación de la Liga Costeña, y el propósito era protestar contra el abandono de la región por parte del gobierno. En los años 80, se vive un nuevo proceso de integración caribeño. Conseguimos la ley 76 de 1985, ley que creaba el Corpes de la región caribe y en un artículo especial se le concedían facultades al Gobierno Nacional para crear otros Corpes. El Corpes caribeño, fue víctima de manejo clientelista, lo que no le permitió adecuarse a los cambios que se venían dando en el país en materia de descentralización. Estos logros orientados a fortalecer a las entidades territoriales desde el punto de vista administrativo y financiero, trajo consigo que los Corpes fueran perdiendo importancia en el contexto regional y nacional. La bancada parlamentaria caribeña no hizo valer su fuerza política en el congreso para presionar al Gobierno Nacional por una parte para salvar a Corelca del desmantelamiento que se hizo, cuando se expidió la ley 142 y 143 de 1.994 y, tampoco hicieron nada por salvar al Corpes caribeño. En cuanto a la administración de las empresas energéticas, es tan centralista su manejo, que es más económico realizar mensualmente su junta directiva en Bogotá, porque de los cinco miembros de Urrá, cuatro son funcionarios del interior del país en ambos ministerios y, en el caso de Gecelca no tiene participación autoridad territorial alguna. El gobierno central es el dueño en el 99.4%, de estas empresas y es desde Bogotá donde trazan las Políticas públicas a seguir. Incluso hay un caso que vale la pena que nuestra clase dirigente, gremios, gobernadores y parlamentarios conozcan, y es la composición de sus juntas directivas, en ellas deben estar personas de la región Caribe que conozcan el sector y tenga experiencia en el manejo de empresas en representación del gobierno central.